5 Mitos sobre el Alcohol

Sin duda alguna, el consumo de alcohol constituye uno de los problemas más relevantes en salud pública, siendo el tercer factor de riesgo que causa mayor número de enfermedades en el mundo. No es de extrañar que gran parte de este impacto se deba a la normalización de su consumo en las sociedades modernas y a las falsas creencias acerca de sus supuestos efectos inocuos sobre nuestra salud.

Descubre los 5 mitos más comunes que se encuentran a la base de creencias y motivaciones que contribuyen a normalizar el consumo de alcohol:

  1. El alcohol mejora la actividad sexual. Lo cierto es que el alcohol actúa como depresor del sistema nervioso por lo que inhibe y dificulta la conducta sexual.
  2. El alcohol nos ayuda a combatir el frío. El alcohol provoca vasodilatación, y la consecuente pérdida de temperatura corporal.
  3. El alcohol es un alimento. El alcohol solo aporta un gran número de calorías, sin contar con ningún otro nutriente. De ahí, la falta de apetito de los adictos a esta sustancia, acompañada de los efectos aversivos sobre el estómago y los intestinos.
  4. El alcohol es bueno para combatir la hipertensión arterial y el infarto. Las personas que abusan del alcohol tienen 6 veces más probabilidades de padecer infarto y de ver incrementados sus niveles de HTA.
  5. El alcohol calma los nervios. El consumo continuado acarrea entre otros efectos: cefaleas, temblores, convulsiones, depresión y alucinaciones.

Tampoco debemos pasar por alto el hecho de que pacientes alcohólicos utilicen el alcohol como “automedicación” para aliviar sus síntomas. Así, un paciente que padezca un trastorno bipolar puede utilizar el alcohol para mitigar tanto los síntomas depresivos como los maníacos, mientras que un paciente con agorafobia o fobia social puede consumir en un intento de manejar su ansiedad.

Consideramos de vital importancia el desmentir estas creencias tan extendidas en nuestra sociedad, en un intento por revelar el verdadero peligro que existe tras el consumo continuado de alcohol. El consumo excesivo y/o su abstinencia pueden contribuir al desarrollo de diferentes trastornos psicológicos como los trastornos del sueño, sexual, de ansiedad, del estado de ánimo, psicótico (con ideas delirantes y alucinaciones), amnésico persistente, demencia y delirium.

Referencias

Casas, M., & Guardia, J. (2002). Patología psiquiátrica asociada al alcoholismo. Adicciones14(5).

Soler, C., Pelayo, H. L., & Solé, A. G. (2014). Suicidio y alcohol.PSIQUIATRÍA EN, 41.

Torres, D. C., Pérez, R. G., & Hernández, L. A. (2005). Mitos y su relación con los patrones de consumo de alcohol en la población masculina de un consultorio. Revista de Ciencias Médicas de La Habana11(2), 54-63.

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

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