6 formas de conseguir lo que quieras

6 formas de conseguir lo que quieras sin que te llamen quejica.

Es más complicado de lo que parece, pero las investigaciones apuntan a algunas estrategias prometedoras.

El lloriqueo de un niño pequeño puede conducir a la mayoría de los adultos a la distracción. Incluso si eres el más paciente de los padres, tías o tíos, lo más probable es que las demandas de un niño te hagan desear quejarte a ti también. Hay muchas situaciones en las que los adultos deben ser capaces de expresar sus quejas a los demás de forma legítima. Desafortunadamente, debido a que asociamos las quejas con lloriquear,puede que no seamos capaces de expresarlas.

Las quejas caen en una categoría especial de comunicación. Por definición, son de naturaleza negativa y desagradables de oír. A pesar de que pueda haber una expectativa por parte del que se queja de que se produzca un cambio, una protesta no siempre lleva consigo el objetivo de efectuarlo. Puedes creer que no servirá de nada, que nadie te escucha o que nadie la entendería.

Y sí, quejarse está desafortunadamente asociado a lloriquear, pero es una parte muy importante de la vida social.

Aquí van 6 formas de quejarse  y conseguir lo que quieras preservando tu reputación de adulto equilibrado:

  1. Usa el humor.
    El humor contrarresta la negatividad de tus lamentos. Eso sí, úsalo con criterio.
  2. Evitar usar un tono nasal.
    Sabiendo que tu entonación tiende a decrecer cuando dices algo negativo y que las personas que te van a escuchar son sensibles a ese tono, contrólalo. Esto te ayudará a mantener tu equilibrio de persona adulta (otro punto importante para quejarse con éxito).
  3. Reserva tus quejas para propósitos válidos y legítimos.
    Puede ser que todo lo que rodea a una persona o situación que se repite con frecuencia te moleste. Protesta solo cuando realmente sea un problema serio.
  4. Intenta señalar algo positivo para equilibrar la queja.
    El riesgo de protestar no es solo que te etiqueten como un llorica si no dejar una impresión negativa a los demás. Demuestra que eres capaz de apreciar también lo bueno. Ten en cuenta que el humor tiende a neutralizar la alabanza. Si vas a decir algo positivo, adopta de nuevo un tono serio.
  5. Asóciate con alguien que esté en tu misma situación. 
    Una persona que reclama es más fácilmente ignorada o etiquetada como un llorica que dos personas que comparten la misma preocupación.
  6. Busca una solución, no solo expreses la queja.
    Sugiere una alternativa razonable a lo que planteas. Esto automáticamente te aleja de las etiquetas negativas al ser muy difícil un niño de dos años sea capaz de dar una solución justa a sus protestas.

Lectura recomendada:

La asertividad: expresión de una sana autoestima: 2 (Serendipity)

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

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