El estrés es malo, algo que debemos evitar a toda costa“. Este es el mensaje que durante la última década se nos ha transmitido sobre el estrés, nos han dicho que el estrés nos hace enfermar, que incrementa el riesgo de casi todo lo malo que nos pueda pasar, desde un resfriado común a enfermedades cardiovasculares o cáncer. Nos han enseñado a ver al estrés como a un enemigo a batir, como un monstruo que habita en nuestro interior. Pero, ¿y si no fuera así? Hoy descubriremos algunos mitos o creencias equivocadas en relación al estrés y los estudios científicos que los desmienten.

MITO 1: Si sufres estrés tienes mayor riesgo de muerte.

Ya la psicóloga de la salud e investigadora Kelly McGonigal nos avanzaba en una interesantísima charla TED una serie de hallazgos sorprendentes que ha ido relizando en su trabajo. Hacía referencia a un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison. En él se hizo una encuesta a unos 30.000 adultos en EEUU durante 8 años. Se les hicieron preguntas específicas acerca de sus niveles de estrés (p.ej: “¿Cuánto estrés ha experimentado en el último año?“) así como percepciones acerca de cómo el estrés afecta a su salud (p.ej: “¿Cree que el estrés es malo para tu salud?“). Para tener datos concretos usaron el registro público de fallecimientos y así pudieron constatar quienes murieron durante ese tiempo. Las conclusiones fueron curiosas: Quienes experimentaron mucho estrés el año anterior aumentaron su riesgo de muerte en un 43%, aunque sólo fue así para aquellos que creyeron que el estrés era malo para su salud. Los que experimentaron mucho estrés pero no lo veían como algo nocivo no tuvieron más probabilidades de morir (de echo tuvieron el menor riesgo de muerte de todo el estudio superando a aquellos que tuvieron poco estrés).

La realidad es que el estrés parece que sólo tiene consecuencias negativas para tu salud si tú lo crees. El enfoque puede parecer algo radical y mágico pero nada más lejos de la realidad, el efecto nocebo se encuentra detrás de esta creencia tan arraigada. Así que en lugar de temer al estrés, debemos reconciliarnos con él (así como estudiar de manera más profunda el papel de las creencias en el binomio salud-enfermedad).

MITO 2: El estrés reduce significativamente nuestro rendimiento.

Un estudio de 2013 de Daniela Kaufer y Elizabeth Kirby de la Universidad de Berkeley, encontró qué el denominado “eustrés” (estrés que se manifiesta en periodos de tiempo corto e intensidad no demasiado grande) puede motivarte y te permite afrontar mejor un desafío. Para comprobarlo, pusieron ratas (las pobres) en una situación estresante (las inmovilizaron en sus jaulas) y resultó que esta respuesta de estrés indujo la neurogénesis, es decir, la creación de nuevas neuronas en sus cerebros. Dos semanas más tarde, cuando estas nuevas neuronas ya estaban maduras, se pudo comprobar una mejora en el rendimiento de las ratas en pruebas de aprendizaje. “Cierta cantidad de estrés puede ser buena para alcanzar un nivel óptimo de lucidez mental y mejora del rendimiento cognitivo y conductual“, explica Kaufer. “Creo que los acontecimientos estresantes intermitentes o agudos, son probablemente lo que hacen que el cerebro se mantenga más alerta, rindiendo mejor.” Hay que tener cuidado, el experimento es en modelo animal pero parece que la respuesta de estrés podría aumentar la producción de neuronas que ayudan a mejorar nuestro rendimiento. 

MITO 3: Los picos de estrés debilitan el sistema inmunológico. 

Es relativamente común la creencia de que picos de estrés intensos producen un impacto negativo en el sistema inmunológico haciéndonos más vulnerables ante las enfermedades externas. Sin embargo, un estudio de la Universidad de Stanford descubrió que a corto plazo el estrés hace que las glándulas suprarrenales liberen hormonas que, esencialmente, ponen al organismo en alerta para luchar o huir y para recuperarse rápido de una herida o infección. De esa manera las hormonas liberadas en sangre fomentan a su vez la liberación de linfocitos y anticuerpos. La realidad es que, al contrario de lo que se pensaba, los picos de estrés pueden fortalecer el sistema inmunológico.  

MITO 4: El estrés nos hace menos sociables.

Monstruo BañoPodemos llegar a pensar que las personas cuando se estresan tienden a aislarse porque se vuelven irascibles y cascarrabias. Sin embargo, un estudio de 2012 realizado por investigadores de la Universidad de Friburgo sugiere lo contrario.  En el estudio 72 estudiantes de sexo masculino fueron divididos en dos condiciones experimentales: grupo de estrés y grupo de control. En la condición de estrés, los estudiantes tuvieron que pasar por un “calvario“, los sometieron a lo que los investigadores llaman “prueba de estrés social“, una serie de “maquiavélicas” pruebas con el objetivo de incrementar el estrés de los participantes (siempre dentro de los límites éticos y legales). Cuando pasaron por ella a cada participante (estresad@) se le emparejó con un compañer@ para jugar a una serie de juegos donde pusieron a prueba variables de carácter cooperativo y social: la confianza, el intercambio, la asunción de riesgos,etc. Los investigadores encontraron que los estudiantes de la condición de estrés mostraron más conductas prosociales en los juegos, estaban más dispuestos a confiar en su pareja y demostraron una mayor tendencia a compartir. Curiosamente, el estrés los hizo más sociables, los impulsó a buscar apoyo y proteger a los demás.

MITO 5: El estrés entorpece el aprendizaje.

Siempre hemos percibido al estrés como un escollo para aprender cosas nuevas, sin embargo, en un estudio publicado en la revista Nautrwissenschaften se descubrió cómo unas aves conocidas como bowerbirds o “aves de emparrado” (llamadas así por que el macho construye este tipo de nido para su potencial pareja y son auténticos maestros) mostraron una mayor capacidad de aprendizaje de sonidos nuevos durante momentos de estrés agudo. Vale, es otro ejemplo con animales y podrías pensar que eso no le pasa a los humanos, ¿no? Pues resulta que en un estudio de 2007, investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental en EEUU cogieron a 33 varones sanos y los dividieron aleatoriamente en 2 grupos: estrés y control. El primer grupo debía sumergir sus manos en agua helada durante 60 segundos (cosa que estresa bastante). Inmediatamente después, se les pidió a ambos grupos que hicieran una serie de pruebas de laboratorio que miden la capacidad de aprendizaje y, ¡sorpresa! El grupo de estrés realizado mucho mejor las pruebas. Puede que el aprendizaje mejore con el estrés y eso tenga que ver con el siguiente punto. 

MITO 6: El estrés empeora la memoria.

Nuevamente para demostrar que esto no es así, los investigadores de la Universidad de Buffalo han tirado de experimentos con pequeños roedores. Parece ser que las ratas y el agua no se llevan muy bien.  En un experiment0 de hace unos años estos investigadores forzaron a un grupo de ratas a tomar clases de natación durante 20 minutos (grupo de estrés), mientras que otro grupo se mantenían secos fuera de la piscina (grupo control). Posteriormente midieron el tiempo de ejecución en la resolución de un laberinto. Después de hacer 4 ensayos cada grupo en un día, al día siguiente se les hizo volver a recorrer el laberinto y el grupo de las nadadoras lo hizo más rápido y con menos errores que el grupo control. Se pudo medir también un aumento en la actividad de los neurotransmisores glutámicos relacionados con la memoria de trabajo. Sí, lo sé, ratas pero no humanos. ¿Qué problema tienes con los modelos animales? Es una pieza clave en la investigación, pero bueno, vale. Un estudio más reciente examinó la interacción entre el estrés y la memoria de trabajo en los seres humanos.  Investigadores de la Universidad Estatal de Nuevo México experimentaron con sus estudiantes (les encanta hacerlo) haciéndoles una prueba donde debían mirar imágenes casi idénticas en sucesiones rápidas y tenían que averiguar si existían diferencias entre pares (si habían eran muy sutiles). Los estudiantes hicieron una versión de esta prueba, tanto antes como después de una situación diseñada específicamente para elevar sus niveles de estrés. Después de dicha situación estresante, los estudiantes obtuvieron mejores resultados en la prueba de memoria de trabajo. ¿Qué cosas no?

MITO 7: El estrés te aleja de todo.

href="http://link.springer.com/article/10.3758%2Fs13423-010-0018-0/fulltext.html" target="_blank">Investigadores de la Universidad de Maine tenían curiosidad por descubrir exactamente cómo el estrés mejora el rendimiento. Para ello cogieron un grupo de inocentes estudiantes y les hicieron pasar por una serie de pruebas que aumentarían su ansiedad (medido en picos de cortisol): tenían que hacer una presentación de un video en 5 minutos, hacer una entrevista de 5 minutos y luego contar hacia atrás desde el 1022 en tandas de 13, todo esto delante de unos señores a modo de jueces cuya cara expresión facial no era precisamente de aprobación y agrado. Después de esto, los estudiantes llevaron a cabo dos tareas que median su rendimiento. Resultó que los estudiantes más estresados las hicieron mejor.

Espero que esta serie de experimentos, y sus resultados, te ayuden a desdibujar la imagen peyorativa del estrés y te aporten una visión más amplia y posiblemente más realista de este fenómeno complejo y tan común. Recuerda que:

Stress
El eustrés puede hacer florecer lo mejor de nosotros

Sergio García Morilla.

Psicólogo en Psico·Salud. Centro de asistencia psicológica

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Lecturas recomendadas:

Trastornos de ansiedad y fobias: Una perspectiva cognitiva (Biblioteca de Psicología)

Dominar las crisis de ansiedad: Una guía para pacientes (Serendipity)

El artículo es una adaptación de un artículo original de Kate Torgovnick.

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