Cómo ayudar a alguien con depresión

“No busques a alguien que te resuelva los problemas. Busca a alguien que no te deje enfrentarlos solo.”— Anónimo. 

La depresión es como subir constantemente una montaña que parece infinita.

La mayor parte de las veces la montaña tiene muy poca pendiente. Es hasta difícil saber que es una montaña. Caminas, saltas, escuchas a los pájaros cantar, está soleado e incluso paras a oler las flores

A pesar de tener que esforzarte para subir, son buenos tiempos.

De repente algo pasa en tu vida, pierdes tu trabajo, te tienes que mudar o no paras de discutir con tu pareja, y la pendiente de la montaña empieza a ser más pronunciada.

Todavía es razonablemente fácil de escalar, pero cuesta un poco más. Se vuelve todo más oscuro, como si el sol se hubiese escondido detrás de las nubes. Pero está bien. Puedes hacerlo.

Luego, empiezan a pasar otras cosas, como que te sientes estresado y llamas a una amiga para pasar el rato pero ella no tiene tiempo, te sientes cada vez peor y ya no puedes hacer las actividades que antes te gustaban tanto. La montaña se vuelve cada vez más empinada.

Sin que casi te des cuenta, te estás arrastrando colina arriba intentando llegar a una cima que tal vez no exista.

Todo se vuelve oscuro a tu alrededor y ventoso. Como si se estuviera gestando una tormenta. La temperatura desciende, tu piel de gallina. Aún así, buscas ese rayo de sol al final de la pendiente. Crees que llegarás pronto.

Te cuesta mantener el contacto visual con las personas, ir a eventos sociales o devolver llamadas a tus amigos. Tienes el foco puesto en escalar la montaña. Es lo único que importa. 

Y entonces pasan otras cosas, te pilla un virus o alguien a quien quieres muere. La pendiente de tu montaña es tan pronunciada que parece que subes una escalera, pero resbaladiza y llena de barro y piedras.

Te empiezas a asustar un poco, porque es realmente difícil. Te asusta caerte, pero todavía lo sigues intentando. A pesar de que casi no te estás moviendo.

Puedes hablar con los demás. Pero estás perdido en los recovecos de tu mente y no puedes conectar con nadie. Realmente necesitas que tu concentración no te falle ahora.

Empieza a llover. Muy fuerte. Todo se vuelve completamente oscuro. El viento es cada vez más potente. Intentas agarrarte a algo, un trozo de césped, cualquier cosa. Pero está mojado y resbala, se te escapa de las manos y te caes.

Te caes montaña abajo. A veces no muy lejos, otras te cuesta mucho más pararte. Estás muy asustado. Porque estás lejos, está oscuro, llueve y te sientes muy solo.

En ese punto, las personas a tu alrededor como tus amigos y tu familia, se frustran contigo. Y es que no paras de llorar.

Las personas cerca de ti creen o piensan que tu esperas que cojan un helicóptero, te tiren una cuerda y que te devuelvan a los días soleados. Creen que tienen que arreglarte. Creen que esperas que te salven.

Puedes entender que las personas quieran hacer eso. A ti te encantaría que fuera tan fácil. Pero nadie puede hacer eso por ti. Es tu montaña. Tienes que escalarla por ti mismo.

Lo que realmente te ayudaría, es que alguien la escalara a tu lado. Eso es todo lo que quieres. 

Simplemente alguien que se sentara a tu lado, te secara las lágrimas, te agarrara de la mano y te regalara palabras de coraje mientras tu coges fuerza para llegar de nuevo a la cima.

La montaña que tienes que escalar ahora es enorme. Realmente has vuelto a caer a sus faldas. Te costará un tiempo volver. Incluso puede que te cueste recordar lo que era estar cerca de esa cima.

Pero lo intentas. Estás siempre esforzándote y de vez en cuando sale el sol y se vuelve todo algo más fácil.

Es difícil subir esa montaña contigo. Cuando te sientes así haces cosas que frustran a los demás, como llorar, ignorarlos o enfadarte por nada. Pero vale la pena, porque cuando vuelves a recuperarte eres una personas increíble. Y que alguien esté a tu lado haciendo ese esfuerzo contigo, te ayuda a que sea más fácil que vuelvas a sentirte bien contigo mismo y los demás.

Si hay alguien en tu vida que está luchando por escalar su propia montaña en la oscuridad, ¿podrías no preocuparte por arreglarlo y solo ofrecerte para estar ahí acompañándolo? A veces es lo único que realmente necesita.

Lectura recomendada:

Cómo superar la depresión: Qué hacer contra el mal de la tristeza. Enrique Rojas.

Con un enfoque eminentemente didáctico, Enrique Rojas (psiquiatra) sintetiza las claves fundamentales para abordar la depresión, haciendo hincapié en las últimas novedades sobre su tratamiento.

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

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