Cuando los celos se vuelven patológicos

            ¿Cuál es la diferencia entre celos normales y celos patológicos?

           ¿Alguna vez te has preguntado si eres excesivamente celoso/a? ¿Crees que si tu pareja no es celoso/a no te valora lo suficiente? Puede que, en cierta manera, los celos reflejen los sentimientos que evocamos en nuestra pareja, pero ¿y si el amor se empieza a convertir en posesión? ¿Dónde se encuentra la línea que separa los celos normales de los celos patológicos?

           Los celos existen en cualquier cultura y constituyen una emoción humana básica. Esta emoción se basa en la necesidad desmedida de poseer algo de manera exclusiva y le subyace la infidelidad de la persona amada. Los celos no se generan únicamente del deseo sexual, ya que están condicionados por un sentimiento desmesurado de propiedad y de exclusividad.

           Es frecuente la existencia de celos que podríamos calificar como normales entre la población y no tienen por qué constituir un trastorno psicopatológico. En cierto modo, podrían reflejar el interés que se siente hacia la pareja y resultar agradables para algunas personas, porque reflejan los sentimientos de su compañero/a. Además tienen un valor adaptativo debido a que asegura la estabilidad de la pareja, del hogar, afianzando una situación estable para la crianza de los hijos y generando una barrera ante la promiscuidad.

           La mayoría de personas que sufren celos patológicos padecen una notable inseguridad personal acompañada de un sentimiento de posesión hacia su pareja y una ansiedad desmesurada por la posibilidad de perderla. Estos rasgos pueden llevar a la persona que lo sufre a una considerable inestabilidad emocional.

            Podríamos hablar de dos tipos de celos patológicos. Por un lado, los celos patológicos de origen psicótico. En esta caso, la persona carece de autocrítica. A pesar que los celos no tienen una base real, la persona los considera reales, los siente con una gran intensidad y no pueden ser desmentidos por los hechos ni por la argumentación lógica. Y los celos patológicos no-delirantes, también llamados “celos obsesivos”, se reconocen como irracionales y la persona los vive como incongruentes consigo mismo. A nivel emocional estas personas presentan ansiedad y agresividad, además tienen pensamientos intrusivos y demandan seguridad y tranquilidad a través de rituales compulsivos, que tienen como finalidad el control de la pareja.

Los celos patológicos se caracterizan por:

  1. Falta de provocación lógica
  2. Extraña naturaleza de las sospechas
  3. Reacción racional y excesiva
  4. Rituales de comprobación
  5. Pérdida de control
  6. Interferencia grave en la vida cotidiana
  7. Alto grado de sufrimiento personal

Por otro lado, existen ciertas características que fomentan la aparición de celos patológicos, como pueden ser: la inseguridad, sentimientos de inferioridad, baja autoestima y dependencia.

En resumen, lo que diferencia los celos normales de los celos patológicos es: ausencia de una causa real, elevada intensidad de la reacción emocional, gran sufrimiento personal y notable interferencia en la vida cotidiana. Debemos tener siempre presente estas características y actuar en consecuencia, ya que los sentimientos de frustración llevan a experimentar un estado de irritabilidad que suele desembocar en conductas agresivas, tanto verbales como físicas, hacia sí mismo y, sobre todo, hacia la pareja.

No olvides que en nuestro Gabinete de Psicólogos podemos ayudarte. No dudes en consultarnos.

Referencias

Bataller, S. A. (2002). Tratamiento conductual de un trastorno de celos patológicos. Cuadernos de medicina psicosomática y psiquiatria de enlace, (62), 83-96.

Echeburúa, E., & Fernández-Montalvo, J. (1999). La patología de los celos: análisis descriptivo y propuestas terapéuticas. Análisis y modificación de conducta25(99), 5-26.

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

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