De todo lo visible, lo invisible

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Citando el sugerente título de un libro de Lucía Etxebarría quiero comenzar éste post haciendo una pregunta, ¿Te has preguntado alguna vez por qué es tan importante aprender a conocer y gestionar tus emociones?

Todo lo que somos, y lo que mostramos ante los demás, está cuidadosamente estructurado y se ha labrado durante años (social y culturalmente hablando). Existe en nosotros/as un procesamiento interno y mecanizado que nos hace ser cómo somos: Nuestro piloto automático.

Puede que llevemos demasiado tiempo aprendiendo “cómo debemos ser” pero nadie nos ha enseñado a “desaprender”, que puede ser y es, incluso más importante.

Normalmente, mostramos la punta del iceberg, y es debajo dónde se encuentra todo ese entramado que nos configura, en el que juegan un papel principal las emociones.

En nuestra época, no se nos dieron las claves para desenvolvernos en ésta jungla social, no se nos dieron las herramientas para descubrirnos (aunque las hayamos aprendido por nuestra cuenta). El aprendizaje en la escuela se medía en base a las competencias académicas, y apenas se prestaba importancia las competencias sociales, qué decir ya de las emocionales… “eso son pamplinas” pensarían muchos (y seguirán pensando otros pocos…)

No fue hasta 1983 que Gardner, puso de manifiesto su teoría de las inteligencias múltiples, ya que hasta entonces, se entendía la inteligencia como un concepto unidimensional, cuyo criterio de medida era el CI. Y hasta 19995 no se dio a conocer el concepto de Inteligencia Emocional descrito por Daniel Goleman.

La inteligencia emocional, nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo , acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal.

Afortunadamente y gracias a estos y otros autores, vemos como hoy en día dicha perspectiva ha cambiado, y existe una creciente aceptación del importante papel que juega la gestión emocional en nuestra vida cotidiana. Tanto es así, que afortunadamente existen escuelas públicas de primaria dónde se está impartiendo la materia de Educación emocional.

Así mismo, dentro del sector de las organizaciones, de los procesos de selección más relevantes están aquellos que se realizan en base a las competencias personales.

Sin duda, el autoconocimiento y la gestión emocional están en auge y prevalecen sobre determinadas competencias técnicas, y ambas incidirán favorablemente en el desempeño laboral y personal.

Y si bien es cierto que todo esto está cambiando paulatinamente ¿Porque actualmente existen entre la población adulta tantos cuadros de ansiedad?, ¿Por qué a nivel educativo existen también conductas cada vez más disruptivas?

Sabemos que cada caso es único y que siempre influyen multitud de factores, pero a la luz de todos/as está que un factor común es que no sabemos cómo manejar nuestras emociones. O peor aún, en muchos casos no las conocemos.

Ante todo hemos de saber, que las emociones son adaptativas.

Para poder enseñar a los demás a manejarlas, debemos primero conocerlas y saber manejarlas nosotros, los adultos, y para ello es necesario que nos formemos todos/as: madres, padres, docentes, etc.

Por ello, es importante que nos eduquemos emocionalmente.

  • Para no decir SÍ cuándo queremos decir NO (puedes leer más aquí: http://taispd.com/asertividad/)
  • Para aceptar el dolor como parte de nuestro proceso vital
  • Para saber expresar nuestro malestar sin rabia
  • Para gestionar la ira
  • Para saber expresar la gratitud
  • Para saber expresar la felicidad
  • Para saber detectar y gestionar la culpa
  • Para saber gestionar el miedo
  • Para aprender a no juzgar las emociones propias ni las de los demás
  • Para aprender a comunicar en positivo (desde el afecto, la comunicación, la empatía y la asertividad)
  • Para aprender a cuidar nuestra autoestima y la de los demás, libres de etiquetas.

Sin duda alguna, todo ello, lo aprenderemos mucho mejor si empezamos a practicarlo desde nuestros primeros años.

A continuación te ofrecemos unos ejemplos para saber detectar nuestras emociones, elaborada por la psicopedagoga Celia Rodríguez y te recomendamos acceder a su página (www.educayaprende.com) y descargarte sus fichas para trabajar la inteligencia emocional. Puedes trabajarlas juntos con tus hijos y/o alumnos y seguro que ambos aprenderán mucho.

Marta Bravo Rojo

Psicóloga deformación profesional con multitud de inquietudes dentro y fuera de mi ámbito deformativo. Psicoinquieta, amante de los pequeños placeres.

1 Comment

  • Responder diciembre 9, 2014

    Rafa Buzón Benjumea

    Me parece muy bueno tu articulo, y lo experimento.
    Deséame suerte.
    Gracias tu articulo me anima.
    Un cordial saludo.

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