La verdad es que el tema de las expectativas, es algo que despierta en mí un interés especial desde hace mucho; (si les interesa, pueden leer más aquí)

Y es que, en muchas ocasiones irremediablemente nos sentimos insatisfechos.  Bien sea con determinadas personas  o circunstancias, bien sea con aspectos concretos de nuestra vida, o a veces incluso, ni sabemos muy bien porqué cuando todo aparentemente está bien.

En el artículo que mencionaba anteriormente escribí sobre cómo afectan nuestras propias expectativas de respuesta sobre la ocurrencia de un hecho determinado. Tal y como cito en el mismo:   Una vez que anticipamos la ocurrencia de un resultado específico, nuestros pensamientos subsecuentes y comportamiento ayudarán de hecho a que dicho resultado se produzca”

Así es, influimos sobre nuestro entorno, influimos sobre nuestras propias circunstancias, es más, las definimos y las construimos día tras día.

Formamos parte de un sistema en el que las relaciones que mantenemos con los demás, afectan directamente sobre nuestro contexto. Influimos sobre nuestro entorno mediante secuencias repetidas de interacción. (Yo me/te influyo, tú te/me influyes, nosotros nos influimo)

Tal y como establece Watzlawick,et al, (1967); “cada parte de un sistema está relacionado de tal modo con las otras partes que el cambio de una parte, provoca un cambio en todas las partes y en el sistema total”

Y esto es muy importante. Es importante que asumamos la responsabilidad que ello conlleva, para llevar las riendas de nuestra vida, para aceptar y asumir nuestras decisiones. Pero, ¿es demasiada responsabilidad?  Vayamos por partes.

Si lo entendemos a “raja tabla”, se entiende que somos los artícifes de absolutamente todo lo que nos sucede. Los únicos responsables. Cómo si sólo de nosotros dependiera por completo el curso de las cosas que nos ocurren.  Si bien esto es cierto, lo es tanto para los eventos positivos que nos acontecen cómo para los negativos. Entonces sentimos una pesada losa sobre nuestra conciencia; Jolín, ¡cuánta responsabilidad! Responsabilidad que puede transformarse en culpa si las cosas no salen según lo deseado.

Es indudable que construimos nuestro propio camino. Ya lo decía Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar” . Pero no olvidemos que por el camino también hay factores que se escapan a nuestro estricto control. Y lo que está en nuestra mano será la manera de percibirlos, de interpretarlos; de hacer que jueguen a favor  y no en contra. He ahí la clave.

No se trata de externalizar “responsabilidades” (qué no culpas), ni de “echar balones fuera”,  pero objetivamente, hay factores externos que no dependen ni de nuestras expectativas de respuesta, ni de nuestras motivaciones, ni de nuestro empeño por querer que las cosas sean de una determinada manera, etc. Y tener claro esto, es igualmente importante para no caer en el juego de las falsas expectativas, y responsabilizarnos (que no culpabilizarnos) de situaciones que se escapan a nuestro control.

Por lo tanto, ojo con las falsas expectativas que atribuimos a los demás (cuando nos sentimos decepcionados, por ejemplo) o a nosotros mismos  en determinadas situaciones (cuando esperábamos algo que no sucedió).

El egocentrismo cognitivo o conceptual, nos lleva a pensar erróneamente que disponemos de más y mayor razón que la realidad misma.  Cuidado con éste juego, te puede hacer pasar muy malos ratos.

Toma distanciaContempla la situación desde fuera.  Separa sus factores  y discierne aquellos factores que están estrictamente de tu mano de los que no. Elimina el juicio de valor. Y contempla de nuevo.

Para bien y para mal, “Las cosas sólo son lo que pensamos de ellas”, en nuestras manos está que sea para bien y asumir esa responsabilidad, tomando distancia.  Entonces, sí.

7 Comments

  • Mi trabajo de fin de grado fue de todo esto que comentas pero relacionado con la relacion profesor-alumno. En él comenté muy por encima cómo influían las expectativas del profesor y cómo influia en el resultado académico del alumno.

    Me parece un tema muy interesante porque es algo que está en nuestras vidas, es realidad. Asi que una vez sabiéndolo hay que tener cuidado y saber analizar las cosas siempre desde fuera. Si siempre lo hacemos desde dentro, nos puede jugar una mala pasada.

  • Y cuando es tu entorno el que crea esas expectativas y tu no quieres entrar en ese «juego», como puedes conseguir mantenerte en el? Porque a veces mirandolo desde fuera no mejora (ambiente muy competitivo donde los juicios de valor son el pan de cada dia). Alguna estrategia?

    • Hola Mari, gracias por tu pregunta :); me falta algo más de información pero por lo que dices ¿entiendo que te refieres al entorno laboral?, en cualquier caso, que nuestro entorno genere expectativas sobre nosotros o sobre nuestro trabajo se escapa a nuestro alcance. Si esas expectativas se viven en forma de presión, una posible estrategia a seguir es conocer y definir bien cuales son tus funciones, marcar límites (siempre de manera asertiva) y saber hasta dónde podemos llegar. Es tan importante conocer cuáles son nuestras fortalezas, cómo conocer también nuestras debilidades. Un saludo!

  • En serio me gusto mucho este articulo en si, me parece que dio bastante en el punto conmigo, y aunque me cuesta admitirlo, creo que muchas veces sobrevaloro las opiniones de los demas ante las mias, es una cuestion que ya he estado tratando, pero a la vez, afecta, no en gran escala, pero afecta, con todo esto que tu decis de cambiar una perspectiva sobre una situacion. Que consejos me recomendarias para ver desde un punto de vista diferente? en serio me interesaria muchisimo 🙂

    • ¡Hola Lauremar 93! Pues lo cierto es que no existe una única forma para hacerlo, ni una fórmula mágica. Pero quizá lo más importante para aprender a relativizar sea trabajar varios aspectos: la imagen que tenemos sobre nosotros mismos (autoconcepto), nuestra autoestima (la evaluación o valoración que tenemos sobre dicha imagen) y trabajar también nuestra habilidad para saber expresar nuestras opiniones de una manera adecuada: la asertividad. Si quisieras profundizar en todo ello, lo ideal es que acudas a un profesional que te pueda guiar en ese bonito proceso. Un abrazo!

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