Emociones tempestuosas y amor

emociones y amor

“Me das fiebre cuando me besas. Fiebre cuando me abrazas fuerte. Fiebre por la mañana. Fiebre durante toda la noche”. Peggy Lee.

El amor se asocia generalmente con emociones tempestuosas. Pero este tipo de emociones no perdura en el tiempo. ¿Es realmente cierta esta afirmación?, ¿qué hace que el amor por otra persona dure años?

Emociones tempestuosas, amor ideal y amor real

Las emociones son a menudo comparadas con tormentas e incendios que son percibidos como acontecimientos inestables e intensos. Esto a su vez se traduce en emociones tempestuosas y agitadas. Las emociones se generan por cambios significativos en la percepción de nuestro entorno. Debido a la importancia percibida, este cambio requiere la movilización de muchos recursos. No es de extrañar entonces que estas emociones se asocien a urgencia y calor.

Cuando hablamos de emociones, no existen preocupaciones menores. Si la preocupación es menor, no es emocional. Una característica típica de las emociones es su tendencia a magnificar: todo se vislumbra más grande cuando estamos siendo emocionales. Cambiar, y, en particular, imaginar un posible cambio genera gran expectación (Ben-Zeev, 2000).

Esta caracterización también prevalece cuando hablamos de amor ideal o romántico. Al igual que las emociones tempestuosas, este amor es una constante de excitación con emociones sin compromiso que no conoce grados. El amor ideal es un continuo de excitación tempestuosa. Las parejas sustentadas en este tipo de amor están unidas emocionalmente y físicamente mediante la pasión, pero no tienen el compromiso de estar juntas (su relación no tiene promesas de tiempo).

También es un amor intenso en el que las emociones que lo inundan están enfocadas, duran un breve período, y como las emociones tempestuosas, son estados transitorios. Un cambio, que subyace a la generación de este tipo de emociones, no puede persistir durante un tiempo muy largo. Después de un tiempo, el sistema interpreta el cambio como una situación normal y estable, y se ajusta en consecuencia. Vuelve a la normalidad, volvemos a nuestro estado anterior.

También hay emociones que perduran toda una vida. Y son estas las que dan forma a nuestras actitudes y nuestro comportamiento de una manera permanente.

Un destello de ira podría durar unos pocos minutos o más, pero nuestro dolor por la pérdida de un ser querido resuena constantemente. Colorea muchos aspectos de nuestra vida como nuestro estado de ánimo, la conducta y la forma en la que nos relacionamos con el tiempo y el espacio. El amor de muchos años entre dos personas influye en sus actitudes y comportamiento no solo hacia su pareja si no también hacia otras personas.

Intensidad romántica VS Profundidad romántica

No todas las emociones tempestuosas se convierten en emociones duraderas, pero el amor real (o consumado) puede perdurar. En este sentido, podemos distinguir entre la intensidad romántica y la profundidad.

La intensidad romántica es una instantánea de una experiencia romántica en un momento dado que se refiere al nivel momentáneo de pasión, a menudo sexual, que compromete al deseo. Tiene una duración breve, pero ningún desarrollo significativo.

En cambio, la profundidad romántica es una experiencia romántica en curso que incorpora experiencias tempestuosas frecuentes de intensidad romántica. Además soporta experiencias románticas que desarrollan y potencian el florecimiento de cada amante y su relación. Tal amor es evaluado principalmente por las interacciones significativas, con la participación de actividades conjuntas y experiencias emocionales compartidas.

El tiempo es positivo y constitutivo de la profundidad romántica. En cambio, es destructivo para la intensidad romántica.

Las relaciones duraderas se caracterizan por una profundidad romántica con frecuentes revolcones de intensidad que pueden durar toda una vida.

“El amor verdadero no es una pasión impetuosa, arrolladora y ardiente. Por el contrario, es sereno y profundo. Mira más allá de lo externo, y es atraído solamente por las cualidades. Es prudente, capaz de discriminar y su devoción es real y permanente”. Ellen G. White.

El amor real (o amor consumado) es la forma más completa de amor. Muchos quieren llegar, pero pocos lo alcanzan. Mantenerlo puede ser aún más difícil, es por ello que puede no ser permanente en el tiempo. La intimidad, la pasión y el compromiso son sus pilares. Y la calma, al contrario que la “tempestuosidad”, agitación y excitación,  su mejor aliado.

Del amor y la calma hablaremos en el próximo post.

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

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