Implicaciones psicológicas en la Poliquistosis Renal

El mes pasado dimos una charla dirigida a pacientes con poliquistosis renal autosómica dominantes y sus familiares. Esta charla es la primera de una iniciativa que ha empezado desde el servicio de Nefrología de la mano del Dr. José Carlos Rodríguez. La idea nace con el objetivo de ofrecer nuevas líneas de comunicación entre el personal sanitario, los pacientes con enfermedades renales crónicas y sus familiares para que no solo se ofrezca información acerca de la enfermedad renal que padezcan, sino también de nuevos estudios centrados en el tema a abordar, nuevos tratamientos e incluso nuevas perspectivas de abordaje de la enfermedad.

Yo hablé de las implicaciones psicológicas de las personas con poliquistosis renal, así como de la importancia de la atención multidisciplinar en cualquiera de los estadios de la enfermedad.

La poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD) es una enfermedad renal crónica que afecta a una de cada 400 personas. Los pacientes que conviven con una poliquistosis renal suelen sufrir también tienen ansiedad y depresión. Esto significa que no estamos solo ante un proceso que impacta en las condiciones físicas de los pacientes sino también en su estado psicológico y emocional, y por tanto, en su calidad de vida.

La calidad de vida o satisfacción vital es, en gran medida, la valoración subjetiva que hacemos de las distintas coordenadas físicas, psicológicas, sociales y ambientales que nos rodean en relación con nuestra salud. Las coordenadas físicas abarcan los síntomas de la enfermedad que tengamos y los efectos secundarios de los tratamientos. Y las coordenadas psicológicas comprenden los problemas psicológicos. Pero también, el entorno del individuo, es decir sus relaciones con el resto de personas y el apoyo social que reciben, y el entorno ambiental que incluye su espacio residencial y hospitalario.

La PQRAD es una enfermedad que todavía no tiene cura y, por tanto, ya desde su diagnóstico afecta al bienestar psicológico del individuo que la padece. Además, la PQRAD tiene asociadas una serie de complicaciones que podrían asimismo afectar al bienestar subjetivo. Entre estas caben el dolor crónico, la hipertensión, el desarrollo de quistes en otros órganos y complicaciones gastrointestinales.

La ansiedad está relacionado con la PQRAD. Las personas con enfermedades crónicas están sometidas a más situaciones amenazantes que la población normal. Sobre todo quienes manifiestan trastornos más sintomáticos, quienes padecen enfermedades que requieren de tratamientos que incluyen elementos aversivos y, en general, en todos aquellos pacientes que deben aceptar cambios en su estilo de vida. Este horizonte de situaciones inciertas típico de las enfermedades renales crónicas propician una incómoda sensación de amenazay estas amenazas se advierten desde las etapas iniciales de la enfermedad cuando se recibe el diagnóstico y posteriormente cuando se produce el fallo renal y se empieza el tratamiento en diálisis.

Por otro lado, la depresión afecta a la evolución y desarrollo de la enfermedad. La depresión se relaciona con una disminución de las conductas de autocuidado, no cumplimiento de la dieta, una disminución de la adherencia al tratamiento y un empobrecimiento de las  relacionas familiares y del apoyo social. Todo ello, son indicadores que maximizan la asociación entre depresión y mortalidad en pacientes dializados. Los efectos psicológicos y somáticos de la depresión pueden complicar el curso de esta enfermedad, reducir la calidad de vida y aumentar las tasas de hospitalización.

La terapia psicológica cognitivo-conductual se ha mostrado eficaz, junto al tratamiento farmacológico, para el tratamiento de los problemas de ansiedad y depresión.

La psicoterapia trabaja fundamentalmente, tres aspectos. En primer lugar, valorando las necesidades y estado del personal sanitario, así como evaluando un posible burn-out.

En segundo lugar, es importante trabajar el conocimiento de la enfermedad por parte del paciente y las formas de tratamiento, para que la manejen y dominen. Así como hacer evaluaciones, llevar a cabo el tratamiento adecuado para los posibles trastornos psicológicos y hacer un correcto seguimiento de ellos.

Y en tercer lugar, se evalúa el entorno familiar, ofreciendo apoyo terapéutico cuando lo necesiten o el terapeuta lo considere.

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

2 Comments

  • […] Numerosos estudios han demostrado lo difícil que es mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes si no se consideran todas sus dimensiones: física, psíquica y social. Sin embargo, la efectividad de este acercamiento integral depende de la compresión de interrelaciones complejas.  La diabetes es una enfermedad que no tiene cura y, por tanto, ya desde su diagnóstico afecta al bienestar subjetivo del individuo que la padece (pare ver una definición de bienestar subjetivo podéis ir al siguiente enlace. […]

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