La experiencia subjetiva de un ataque de Pánico

Los ataques de pánico se valoran según el DSM-IV-TR (cuarta edición revisada del Manual estadístico de los trastornos mentales). Una crisis de angustia o ataque de pánico es la aparición repentina de miedo o malestar intenso, que se acompaña de por lo menos cuatro de los siguientes síntomas:

  1. Palpitaciones o taquicardia
  2. Sudoración
  3. Temblores o sacudidas
  4. Sensación de ahogo
  5. Sensación de atragantarse
  6. Opresión o malestar en el pecho
  7. Náuseas o molestias abdominales
  8. Inestabilidad, mareo o sensación de desmayo
  9. Sensación de irrealidad o de estar separado del propio cuerpo
  10. Miedo a perder el control o volverse loco.
  11.  Miedo a morir.
  12.  Hormigueos
  13. Escalofríos o sofocaciones

Enfrentarse a una crisis de angustia, no es nada fácil. Cualquier persona que lo haya experimentado podría afirmarlo. Los pensamientosCirculo vicioso destructivos que acompañan a las personas que sufren estas crisis son devastadoras. Hoy les traigo al blog la experiencia subjetiva de una paciente cuando sufre sus ataques de pánico y lo que siente en el período intercrisis.

 

Capítulo 1. “Mi crisis”.

De repente te invade una sensación de pánico: el terror nace en el centro de tu pecho y se extiende por cada centímetro de tu cuerpo en cada latido taquicárdico como si estuviera disuelto en la sangre y tuviera una afinidad del carajo a la hemoglobina.

Ese miedo es un miedo arrollador: te sientes como en el segundo después de dar un frenazo para evitar al subnormal del todoterreno que se cree el dueño de la carretera y casi hace que os matéis los dos; como el instante justo en el que el profesor clava los ojos en ti en clase y ves maldad en sus ojos porque te va a preguntar a qué antibióticos es sensible el Acinetobacter baumanii y tú sacaste la micro por los pelos; es como la noche antes del examen, el momento en el que el piloto del avión dice que “vamos a pasar por una zona de turbulencias” y el segundo en el que te das cuenta de que te has olvidado de ajustar los espejos diez minutos después de empezar tu examen de conducir.

Es esa clase de miedo. Sólo que no estás en la carretera y después de evitar al otro coche no puedes decir palabrotas, seguir conduciendo y ponerte a cantar a grito desafinado el Drive By que suena en la radio. No te puedes relajar después de fallar la pregunta. No hay examen para hacer. No hay señal de cinturón de seguridad encendida ni azafato sonriente.

Es esa clase de miedo. Sólo que no termina. Sigue. Crece. Ni siquiera sabes a qué tienes miedo. Pero tienes miedo. Mucho. Y empiezas a temblar como si tuvieras 40 de fiebre. Una tiritona violenta sin sentir el más mínimo frío. A veces sentirás calor de una forma desagradable, como si estuviera en forma de líquido envolviendo todo tu tórax, desde los hombros hasta la mitad de la espalda y por delante siguiendo el borde inferior del esternón.

Te levantas temblando. Te fallan las rodillas. Te das cuenta de que el corazón te va a mil por hora y que puedes sentirlo latir en cada una de las arterias de tu cuerpo. Tratas de respirar profundamente y tus pulmones deciden que ellos van a seguir el ritmo que les dé la gana y generalmente ese va a ir a juego con el del tirite.

Y es ahí cuando aparte del miedo empiezas a sentirte horriblemente estúpida. ¿De qué tienes miedo? Estás tranquilamente en tu cama durmiendo, o sentada delante del ordenador chateando en el Facebook; estás viendo una película de dibujos animados; leyendo un libro que va de unicornios rosas, mariposas y nubes de algodón de azúcar; estás hablando por teléfono, bajando la escalera, estudiando… ¡¿De qué coño tienes miedo?!

Y es ese momento cuando los pensamientos de tu cabeza empiezan a jugar al ping-pong a tal velocidad que parece que las pelotas están empapadas en anfetas.

— ¡Estás en tu puñetera casa, joder! ¿Qué podría darte miedo aquí: que se te caiga el techo encima?

—No, la verdad es que no. Es un techo muy sólido.

— ¿Que te suspendan tooooooooodos los exámenes de enero?

—A ver, eso no me hace mucha ilusión, pero puedo presentarme de nuevo en Julio y en el peor de los casos repito alguna asignatura el año que viene y ya está. Voy limpia. Puedo permitírmelo.

— ¿Es que has empezado a pensar que tus amigos son más falsos que una moneda de 3 euros?

—No, no es verdad. Tengo amigos de verdad, que se preocupan realmente por mí. Es más, desde que me han empezado a notar rara me mandan un montón de mensajitos y me ponen canciones a tutiplén en el Muro del Facebook.

— ¿Te da miedo no ser capaz de encontrar a alguien que te soporte y morir sola?

—No seas absurda, voz estúpida de mi cabeza…

—Jjijijiji, ha dicho moriiiiiiir.

—Sí, ya sé que ha dicho morir.

—Te vas a morir.

—Nadie se muere de un ataque de ansiedad, idiota.

—Yo no he dicho que te vayas a morir ahora. Sólo que te vas a morir. En algún momento de los próximos 60 años, más o menos, cerrarás los ojos y te morirás. Ya está, pluff. ¿A lo mejor es como quedarse dormido sabes? Cierras los ojos pensando en que a la mañana siguiente quieres levantarte temprano para ir a correr y ese es el último pensamiento que tienes por toda la eternidad. A lo mejor te reencarnas o hay vida después de la muerte. ¿Te imaginas la vida después de la muerte, la eternidad? ¿Leer todos los libros jamás escritos, ver todas las películas (incluso las malas), memorizar todas las canciones, hablar con todas las personas que jamás han existido, contar los granos de arena del desierto… y seguir existiendo? Te vas a morir.

—Pero todos nos morimos tarde o temprano. Está claro que no es un tema que me haga mucha gracia pensar pero no hay nada que yo pueda hacer para evitar morirme o para conocer la respuesta de lo que hay después de la muerte. Tampoco sé qué es lo que me gustaría que hubiese, así que…

—No, pero en serio. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que después de la muerte vas a “vivir” para siempre? Porque eso es una putada. ¿Cómo se tomará Dios que no pises una Iglesia desde los 18? ¡Pero qué digo! ¡Si te conozco como si fueras yo! ¡Llevas intentando recuperar la fe desde el mismo momento en el que la perdiste! Aunque te mueras de ganas, no crees que haya Dios ni ningún otro ser superior ni pamplinas. Tú maldito cerebro incapaz de creer en las cosas que la ciencia no pueda probar te dice que te mueres y punto. Si tienes suerte pasarás a ser parte del abono de un bonito manzano, pero todos tus pensamientos, tus sentimientos, tus ideas, todos los libros que no habrás escrito, los hijos que no habrás tenido y los árboles que no habrás plantado se quedarán en NADA. Todo lo que quieras hacer lo tienes que hacer en los próximos sesenta años, y piensa lo rápido que han pasado los anteriores 23. Antes de que te des cuenta estarás muerta. Pasarás del ser al no ser. Por si no te ha quedado claro: nada, negro, finito. Será como esas ocho horas que pasan en un parpadeo cuando estás dormido pero E-T-E-R-N-A-M-E-N-T-E. ¿Te das cuenta de cuánto dura un eternamente?

Es entonces cuando empiezas a darte cuenta de que el corazón, que te iba deprisa, ha duplicado su velocidad. Trastabillas hacia el baño, apoyas las manos en el borde del mármol y aprietas los puños con fuerza. No sientes como tuyas esas manos que se crispan. Las miras. Son las tuyas sí. El lunar rojo y la cicatriz de cuando te caíste en las canchas del colegio. Las tuyas.

Piensas en mover un dedo y se mueve. Pero es casi como si se lo ordenaras a un personaje de un videojuego con unos gráficos muy buenos. No lo sientes como tuyo.

El rostro pálido que ves en el espejo como a través de una bruma tiene el labio tembloroso y los ojos húmedos. Los ojos. Los ojos parecen muy vivos. Y es entonces, como si de un mazazo se tratara, cuando asumes que estás viva y en consecuencia todo el peso de tu mortalidad… a un nivel de conciencia superior.

—Te vas a morir.

— ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!

—Te vas a morir. Vas a dejar de existir, a ser nada. Y da igual que descubras la cura contra el cáncer o escribas el gran clásico del siglo XXI. Te vas a morir igual. Tus logros aquí sólo importarán a los que dejas. Pero tú-te-mue-res. TE-MUE-RES.

— ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!

—Te mueres. Te mueres, te muereessssssss.

— ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!

— ¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!

—¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!

Ahora el pánico no es como el de un examen, el pánico se ha convertido en el malo de la peli de SAW queriendo jugar contigo; se ha convertido en lo que debe de sentir un paciente de oncología cuando le dan su cuenta atrás; en que se te acabe el aire en una inmersión treinta metros bajo el agua.

Quizás exageras, pero el corazón te va como mínimo a doscientos latidos por minuto, necesitas respirar más rápido de lo que tu diafragma está dispuesto a hacerlo y sientes cosquilleos en las mejillas y en los dedos. Un puño de acero te retuerce el estómago y empiezas a tener náuseas. Hay una mano invisible apoyada con fuerza justo encima de tu esternón. Quieres gritar. De verdad que quieres, con toda tu fuerza, como las voces de tu cabeza, pero no puedes. Gritar fuerte, golpearte la cabeza contra la pared, llamar a alguien.

Llamar a alguien.

Te deslizas arrastrando los pies hacia el cuarto de tus padres. Te extraña que el castañeo de tus dientes o el sonido de tus arcadas no les haya despertado. Y dudas. Ellos tienen derecho a su sueño. No te estás muriendo. No necesitas que te lleven a Urgencias. Sólo estás histérica porque eres subnormal.

—Sabes que los seres vivos se mueren desde que tienes tres años. ¿De qué vas? No ha cambiado nada.

PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO. PÁNICO.

—Mamá, ¿puedes venir?

Y tu madre se levanta tan rápido que le hubiera robado todos los récords a Usain Bolt si se hubiera tratado de una Olimpiada, coge una bolsa de papel y te pide que respires más despacio. Te da un Trankimazin. Te cuenta su día y algunos chistes estúpidos. Se tumba a tu lado en la cama, en tu cama que es demasiado estrecha. Te abraza.

Te abraza y su tacto te llega como si estuviera amortiguado. ¿El tacto se puede amortiguar, como los sonidos? Te molesta. Y te sientes mal porque el abrazo de tu madre no te reconforte. ¿Es que acaso no la quieres?

Intentas concentrarte en los recuerdos felices que debería traerte el calor de su piel, ¿es calor? Al menos no se siente como tal.

Tu madre te aprieta más fuerte. Te acaricia el brazo.

Le contarías todo lo que sientes, pero, ¿y si le contagias tu ansiedad? Nadie jamás debería sentirse ni siquiera cerca de cómo tú te sientes ahora. Nadie. NUNCA.

—Dime qué puedo hacer para ayudarte.

No respondes. Ni siquiera sabes qué es lo que puedes hacer tú para ayudarte a ti misma. Te giras lentamente y la miras a los ojos, esos ojos oscuros que están ligeramente enrojecidos a diez centímetros de ti y a la vez muy lejos, como si estuvieran a cien mil años luz o al otro lado de una gruesa pared de metacrilato.

Tú que habías dejado de temblar, vuelves a hacerlo. La miras a los ojos e imaginas que lucirán igual cuando no haya vida detrás de ellos. Si a ti con suerte te quedan unos sesenta años de vida… ¿cuántos le quedarán a ella?

Entonces te revuelves en la cama. Te incomoda estar en ella con tu madre y te da miedo estar sola, pero tampoco quieres que te toque. Le dices que se vaya a dormir. No, que vuelva. Que se vaya.

Enciendes el ordenador entre temblores todavía y con tres de tus cuatro voces gritando por dentro. Pones un capítulo de Scrubs tras otro con la esperanza de que alguno te haga reír como la primera vez que viste la serie y aunque te va relajando, al menos despistando, temes en silencio el momento en el que la pastilla haga efecto y te duermas.

Porque, ¿y si cerras los ojos y te mueres?

 — ¿Y si desperdicias tu vida por temer a la muerte?

—Si es que nunca le he tenido miedo a la muerte…

—Pues ahora sí. Asúmelo. Supéralo. ¿Tienes 23 años, tres cuartas partes de tu vida por delante y la vas a desperdiciar a base de inflarte a antidepresivos, ansiolíticos y terapia? Bien por ti, campeona.

 Poco a poco los ojos se te van cerrando. A veces te adormilas un poco y vuelves a despertarte al instante con el mismo pánico que al principio. Miras la pantalla donde un par de actores ríen y te preguntas cómo es posible que ellos se sientan felices en algún momento. ¿Por qué no están paralizados de pánico? ¿Por qué ellos no se sienten como si estuvieran encerrados en una caja de acero de 1,75×50 y fueran incapaces de gritar?

—Ahora es cuando gritas y despiertas a toda la casa.

—Tranquila, no te estás volviendo majara. Lo has estudiado. Sabes que todos éstos son síntomas muy naturales de las crisis de pánico. No te creas el ombligo del mundo. Relájate.

—Grita, loca.

 Dudas.

— ¡Qué risa como esto te ocurra mañana en la biblioteca! Nos vamos a reír un rato. Por cierto, ahora en vez de tener un ataque de histeria deberías estar estudiando para tus exámenes, ¿sabes? ¿Cómo de capaz te ves de estudiarte 400 páginas en 4 días teniendo 3 ó 4 ataques de estos al día y sin poder de concentración? Ya te vas a Julio con toda la asinatura, el parcial que habías aprobado también, por subnormal, ¿quieres más? ¿Crees que podrás ser algún día cirujana si no eres capaz de aguantar un poquito de estrés? Me meo con una médico que se eche a temblar cada vez que algo le recuerde la temporalidad de la vida. ¡Espera, espera! Juguemos a algo: 1, 2, 3, responda otra vez: posibles formas de morirse súbitamente mientras duermes estando en la veintena y llevando un estilo de vida saludable. Por ejemplo… ¡ictus hemorrágico!

—Disección de aneurisma de aorta.

—Fallo cardiaco por malformaciones congénitas no detectadas.

—Fallo respiratorio por intoxicación por benzodiacepinas.

—Tromboembolismo pulmonar.

— ¡SILENCIO!

De golpe te das cuenta de que te acabas de convertir en una chica de 23 años que tiene miedo a la oscuridad, al silencio, a la muerte… y sientes mucha vergüenza.

Culpa. Tienes que disculparte con tu madre.

Fastidio. ¿Por qué tiene que pasarme esto a mí? Hasta hace nada eras una persona perfectamente normal que se pasaba los lunes soñando con dormir hasta tarde los sábados y ahora te da miedo tu propio edredón.

Ojalá pudieras volver a ser la tú de hace un mes…

Y al final, con la luz encendida, la serie a medias, concentrada en los ronquidos que vienen del otro lado del pasillo y teniendo más miedo del que recuerdas haber sentido en toda tu vida, te duermes sin sueños, tan súbitamente que parece que te has desmayado.

 

Capítulo 2: Mi intercrisis.

 

Me encantaría que mi periodo entre crisis y crisis se pareciera a la normalidad. Podría vivir con los episodios de pánico si así fuera. Pero no lo es. Cuando no estoy atacada me siento siempre como si al día siguiente fuera a tener un examen: las voces me irritan, tengo el estómago hecho un nudo, no me entra la comida y ni siquiera conservo el apetito. Mis pies están todo el rato golpeando el suelo rítmicamente y, como si de un medidor Geiger se tratara, van más y más rápido a medida que aumenta la ansiedad. A veces, cuando estoy rozando la crisis, son las manos las que se mueven.

De vez en cuando tengo que doblarme sobre las rodillas, como la posición de seguridad de los aviones, y hacer ejercicios de respiración que no sirven para nada.

Probablemente una parte de mis nervios no son más que el temor de volver a encontrarme en una situación de crisis.

 Me paso el día entero con pensamientos de muerte rondándome la cabeza. A veces la lógica consigue desarmarlos y a veces no. Sea como sea, yo sigo nerviosa.

Estoy desconcentrada. Todo me viene como a través de un muro de metacrilato. Los sonidos me llegan ahogados y los sabores pierden su intensidad. Si tuviera que compararlo con algo, diría que me siento como en la bajona de una borrachera, cuando estás zombie, ya no sabes qué palabras están saliendo de tu boca, qué es lo que te han dicho cinco minutos atrás y no eres capaz de centrarte ni  un segundo en el mismo objeto/persona/tarea.

A veces siento que los gráficos del Assassins Creed de mi hermano parecen más reales que mi propia vida.

No soy capaz de retener lo que leo en un párrafo y eso me causa ansiedad. Pero ansiedad de la “buena”, de la que conozco. Miedo a suspender los exámenes y esas cosas. Tampoco tengo ganas de hacer nada en particular: no tengo ganas de leer, o de ver películas, de escribir, de estudiar… pero tampoco de quedarme quieta hecha un ovillo. Creo que lo que mejor se me dan son las tareas mecánicas, que entretengan mi cerebro pero que no le pidan mucha implicación.

Me he dado cuenta de que empiezo a elegir los libros y películas que veo minuciosamente. No quiero arriesgarme a encontrarme algo que pueda desencadenar una crisis. El otro día estaban echando Al otro lado de la vida en televisión y lo que pasó fue de todo menos divertido. Así que básicamente veo películas de dibujos animados, comedias tontas y leo libros de literatura juvenil. ¡Yupi! (#IroníaModoOn).

Respecto a la música, bueno, a veces me la pongo a todo volumen en el iPod para evitar escuchar mis pensamientos pero la mayoría del tiempo un ruido así me irrita demasiado.

Quizás la única actividad que logra hacerme olvidar por completo que me estoy volviendo como una cabra sea el deporte, pero no puedo pasarme la vida encima de una bicicleta estática, ¿no?

También de un tiempo a esta parte salgo menos. Siento una apatía bastante constante y el hecho de que una amiga me proponga ir al cine me da pereza, así que rechazo casi siempre la oferta, aunque sea adicta a las películas y sepa que me voy a reír mucho en su compañía. Sólo estos últimos días he empezado a rechazar invitaciones por el miedo de que me dé un ataque de pánico en público.

¿Cómo será cuando retome las clases? ¿Cómo me enfrentaré a pacientes moribundos en el hospital o a gente que esté ingresada en psiquiatría con cuadros parecidos al mío?

A veces, muchas veces en realidad, me sorprendo imaginándome que los ataques pararán en cuanto acabe la época de exámenes. Una parte muy grande de mí lo desea. La misma parte que fantasea con mandar todo el estrés a tomar por culo, dejar la carrera, olvidarse de ser médico e irse a hacer el cangrejo a una isla desierta sin reloj y sin personas.

Personas…. Mmm… La soledad, el silencio, me agobia. El ruido que genera la gente a mi alrededor también, sobre todo si es mucho. Sin embargo necesito un mínimo de sonido a mi alrededor constantemente. Ahora duermo cada noche con las cortinas de mi habitación abiertas para que entre la luz de la calle y la puerta sin cerrar para que me lleguen las respiraciones de todos aquellos que duermen en mi casa.

Últimamente tampoco me gusta que me toquen. Me hace recordar lo irreal e irrelevante que se siente todo. Y rechazar el contacto se vuelve complicado cuando todo el mundo está preocupado y pendiente de ti. Por ejemplo, mi hermano lleva días sin pelearse conmigo, mis padres no paran de preguntarme cómo estoy, de traerme regalos, de comprarme chocolate, de abrazarme… Me agobian.

Gente a la que quiero ahora no me causa más que indiferencia o irritación. Responder los mensajes del chico que antes me gustaba se ha vuelto fastidioso; hablar con mis amigos fingiendo que el mundo no se me cae encima, casi imposible. Hago esfuerzos casi constantes para parecer normal, para preguntarles por sus días, sus exámenes, sus problemas, pero o me son indiferentes o sólo consiguen apenarme (por el hecho de cargarle con los míos teniendo ellos los suyos). La gente no se da cuenta de lo realmente difícil que se me hace mantener una conversación.

Me siento culpable por lo mal que hago sentir a toda esta gente que me quiere, a mis padres sobre todo, y muy avergonzada por lo estúpida que sueno cuando digo en voz alta lo que pasa por mi cabeza.

Me paso el día diciéndole a todo el mundo que les quiero por el miedo a morirme. También he renunciado a gran parte de mi sentido del humor negro, que sé que a veces molesta a la gente (además, me faltan ganas para bromear) y me dedico a hacer tareas y realizar favores como si de verdad me fuera a morir mañana y quisiera dejar detrás de mí un buen recuerdo. No me molesta ser mejor persona, pero no creo que éste sea el modo. Además, de verdad que me gustaba mi sentido de humor sarcástico tirando bastante al cinismo.

A veces sólo creo que toda esta parafernalia es una estrategia de mi subconsciente para llamar la atención, y me cabreo, me cabreo conmigo misma por no ser la persona fuerte que todos dicen que soy, de vivir la vida o de sobrevivirla, de sonreír…

Me cuesta recordar momentos en los que fui feliz, y eso que tengo las paredes de mi cuarto empapeladas de ellos. Siento esa felicidad como falsa y eso me apena. También no paro de preguntarme cómo es posible que el resto de las personas no sientan tanto miedo como yo, o se sientan tan lejos de todo. Sé que yo una vez me sentí bien, normal, feliz, aunque ahora no sea capaz de recordarlo, así que ni siquiera respondo a esa pregunta, pero también me apena y aumenta la sensación de irrealidad que me da todo.

Hasta mi propio cuerpo no se siente como mío. Me toco y no lo siento. Da igual cuanto me abrigue que no tengo calor. Incluso le pedí a mi madre que me diera una bofetada para ver si se me quitaba así la tontería y no sentí apenas nada.

La parte más racional de mi cerebro no para de decirme que sufro un trastorno psiquiátrico, que estoy deprimida y que tengo crisis de pánico, que todo lo que me ocurre entra dentro de la normalidad y que no hay razones objetivas para sentirme como me siento. Pero aun así en ocasiones no puedo evitar pensar que enloquezco.

Hay otra parte de mi cerebro sin embargo que se pone a elaborar teorías alternativas con etiologías orgánicas: ¿cómo pinta un feocromocitoma? ¿Algo del tiroides? ¿Un tumor de las suprarrenales? ¿Insuficiencia cardiaca? Creo que sería muchísimo más llevadero padecer algo que pudiera abordar de golpe, o al menos de alguna forma que me dé garantías.

Llevo menos de un mes así, tan sólo unos días teniendo varias crisis por jornada, y ya estoy agotada. No me sorprendería acabar curada sólo porque a mi cuerpo se le ha acabado la adrenalina y a mi cerebro la sensación de miedo.

 

Enfrentarse a la crisis de pánico no es una tarea imposible pero se requiere de mucho esfuerzo. Buscar métodos para evitar constantemente el pánico no hacen si no reforzar el circulo vicioso del que se alimenta. La mejor opción para hacerle frente es buscar la ayuda de un profesional y tener un gran compromiso con el cambio futuro.

Lecturas recomendadas

– Lecturas recomendadas:

– Dominar las crisis de ansiedad: Una guía para pacientes (Serendipity)

–       Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno de pánico http://www.psicothema.com/pdf/469.pdf

–       Material Psicoeducativa sobre el trastorno de pánico y agorafobia

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

52 Comments

  • Responder enero 22, 2014

    Daniel

    Grandísimo artículo.
    Soy una persona que ha padecido Trastorno de Ansiedad Generalizado con algunos episodios de ataques de pánico en su peor fase. Llegué al punto de tener un pánico atroz siquiera a enfrentarme a situaciones cotidianas como son comprar en un centro comercial, relacionarme con personas y enfrentarme a retos. Llegué a tener miedo a realizar las pequeñas cosas del día a día que son totalmente normales, lo que llegó a limitar mi vida de forma bastante seria.

    Afortunadamente, tras sufrir los ataques de pánico en el periodo más duro del trastorno, algo hizo clic en mi cabeza, y me dí cuenta de que era imposible seguir así. Gracias a la ayuda psicológica y a una medicación con ansiolíticos suaves, he conseguido solucionar prácticamente al 100% los problemas.

    Desde ese momento de concienciación ha pasado ya algo más de año y medio, y la verdad es que me siento muy bien, habiendo cambiado totalmente los patrones de pensamiento que me creaban el trastorno y ataques -“sustituir pensamientos irracionales por pensamientos ajustados a la realidad”-. Soy una persona nueva, con la actitud adecuada para enfrentarme a la vida.
    Quiero destacar la última parte del artículo: “La mejor opción para hacerle frente es buscar la ayuda de un profesional y tener un gran compromiso con el cambio futuro.”
    Es importantísimo acudir a ver a un/una profesional, ya que en estas situaciones es totalmente necesario cambiar tu patrón de pensamiento, ya que el fin de ciertas situaciones capaces de crear ansiedad no solucionan el problema, que está en la cabeza de quien lo sufre. Sin embargo, lo que más quiero apoyar es el tema de la concienciación personal… es imprescindible reconocer tu problema y tener la valentía de enfrentarte a el y al esfuerzo que supone superarlo, todo ello con vistas a tener un futuro libre de miedo desmedido que oprima tu vida. Ésto es algo muy difícil de hacer, sobre todo por la terrible sensación de confusión y de estar perdido que se experimenta mientras dura el trastorno.

    A día de hoy, soy una persona nueva, que se toma las situaciones de manera totalmente normal y que ya no se deja llevar por el miedo. El trabajo y el esfuerzo me ha permitido poner fin a una situación totalmente perjudicial, y me ha permitido demostrar la veraccidad de la frase que afirma que “de todo se sale”, sobre todo si el esfuerzo es nuestro patrón de conducta ante este problema.

    • EXCELENTE …MUCHAS GRACIAS ..PADECI Y ES COMOLO DESCRIBEMUY LA ESTUDIANTE DE MEDICINA…TAMBIÈN SOY DEL ÀREA .DE SALUD Y LA EMPATÌA EN LAS PROFESIONES AYUDADORAS ESMUY IMPORTANTE…SE SALE ..ES LO BUENO….REQUIERE TPO .mUY BUENOS ARTÌCULOS .TUS LIBROS ESTÀN EN CHILE??

    • Responder julio 25, 2015

      Gabriel

      Con lo difícil que es explicar ese tipo de ataque de pánico lo se porque lo he intentado si fuera claustrofobia seria mucho mas fácil, lo haz hecho muy bien, pero el miedo a la nada de nada y al tener el reloj en contra viendo como pasa hora a hora, semana a semana y pensar que se acerca el vació de la nada y vivir en la contradicción si correr a hacer algo ya que esto es tan corto o no hacer nada al ser todo tan efímero. de mi parte los padezco desde los 5 años los escondí hasta los 10 creí que algo iba mal en mi y hoy ya tengo 26 y todavía están ahí nunca he ido a que prescriban ni a ningún tipo de Psicologia ya que al ser un ataque de pánico radicado en la lógica y la lógica se me da bien no creo que con ejercicios de razonamiento me puedan ayudar y menos con fármacos (no estoy en contra pero no es para mi) bueno de consuelo nadie que padezca este tipo ataque puede ser ni tonto ni superficial creo yo ya que viene de una pensamiento profundo y realista aumentado los que crecemos en casas de mucha religión.
      Mi correo es gilberth89@gmail.com por si quieren compartir experiencias saludos

  • Responder enero 22, 2014

    Anónimo

    Excelente artículo!! Me sentí tan identificada!! Mis felicitaciones a el escritor!! Por ser tan realista al redactar!!

  • Responder enero 22, 2014

    JESSICA

    WOW!

  • Responder enero 22, 2014

    Cristina

    Yo tambien pase por eso. 3 meses despertandome cada dia con ataques de panico, durmiendo 1 hora diaria y llorando las otras 23 hora. Pero llega un dia que te das cuenta que cuando mas piensas en el miedo mas se manifiesta, y poco a poco te obligas a desterrar esos pensamientos negativos. Nunca vuelves a ser el mismo despues de esa experiencia, te conviertes en un ser frio, distante y calculador. Cuando vas tomando conciencia de que te has convertido en aquello que siempre has odiado, un dia no precisamente especial te das cuenta de que eso es lo que hay, que sólo hay dos opciones, o terminar con esa odiosa vida o aceptarte tal y como eres. Y es en ese momento cuando te das cuenta que ambas opciones necesitan una gran fuerza de voluntad, justamente lo que tu pensabas que habias perdido, se te aparece como un signo de esperanza.

    • Responder enero 22, 2014

      lolipop

      Es increíble,perotodo es así
      Tal cual describes. Estas dentro de mi? Empecé hace casi 5 años con ataques de ansiedad y tg ciclós de depresión y diversos ataques de panico.tg 28 años

  • Responder enero 22, 2014

    Mariana

    Yo tambien los padeci y sinceramente el que no los tuvo no sabe lo mal que se siente. Empece con falta de aire, mareos y termine tres días con una puntada en el pecho pensando que me iba a morir. ( obviamente tres días sin dormir ) Mi cabeza cada vez iba mas acelerada, hasta que dije basta y empece ir a un spicologo. Pasaron 15 días y seguia en la misma situación. Hasta que le plantee a mi analista que no soportaba mas y que me iria a un siquiatra. Termine la primer sesion de siquiatria y el medico me dijo que sufria ataques de panico hipocondriacos debido a que no habia podido hacer el duelo del fallecimiento de mi madre ( mi madre habia fallecido dos años antes de este episodio ) y que el mismo se manifestaba de esa forma.
    Hoy, hace 3 años que no tengo mas ataques de panico. Gracias a la ayuda del siquiatra y mi spicologa los tengo casi superados. Ya no tomo mas medicación!
    Realmente luego de esos episodios me han pasado cosas fuera de ese hambito que me di cuenta y aprendi a ver las cosas de otra manera. De ser mas sencilla en lo cotidiano y principalmente ser optimista. De tratar de rescatar siempre algo bueno de lo malo y vivir la vida! Suerte y saludos!

  • Responder enero 22, 2014

    guadalupe

    Creo que yo tengo tiempo pasando por esta etapa…no se siento que me. Estoy bolviendo locaaaa

    • Responder enero 22, 2014

      Mariana

      Guadalupe, yo sentia lo mismo. Busca ayuda. Es lo unico que te puede ayudar. Y que vos estes dispuesta a recibirla y a tratar de mejorarte. Si no pones tu granito de arena por mas ayuda que te den, no lo vas a resolver. Es como un matrimonio, un 50 y un 50. Suerte y no pierdas tiempo! Vamos! Fuerza!

  • Responder enero 22, 2014

    Si

    Me pasa algo bastante parecido, llevo un año así y es una tortura. Mis ánimos a esa chica y que siga empujando por eso que está haciendo. Intentar no echarse atrás, que cuando te das cuenta estás muy lejos. Un abrazo.

  • Responder enero 22, 2014

    Laura I.

    Parece que lo estuviese narrando yo! Impresionante y creía yo que era la única que sentía esto! Entiendo por todo lo que pasa esta chica! Y lo sufro día a día! Y a veces lo que pienso es que me encantaría que existiese una pastillita de la felicidad que te la tomaras al despertar y plufff magia potagia, todo volviera a la normalidad, tranquilidad, confianza…..! Hay que pedir ayuda, y estoy de acuerdo con Daniel, es un cambio de consciencia, pensamientos, porque todo, todo esta en nuestras cabezas. No es fácil, pero yo sigo intentando salir de esto…y no pierdo las esperanzas que algún día todo pasara! Gracias, mil gracias por el artículo y por compartirlo!

  • Responder enero 22, 2014

    Sandra

    Simplemente genial. Saber que otras personas viven las mismas (y desagradables) experiencias que tú te tranquiliza bastante y te hace asumir y entender que “solo” es ansiedad. Gracias por compartilo y ánimos a todos los que lo padecemos.

  • Responder enero 22, 2014

    marygaby

    que situacion tan terrible yo la padezco y lucho día a día con esto excelente blok fortaleza para todos

  • Responder enero 22, 2014

    sergio

    Hola a todos, mi hermano esta pasando exactamente por lo descrito, has estado en tratamiento con psiquiatra y psicologo, pero la mejora es leve, lo único que se me ocurre es solicitar apoyo y recomendaciones de personas que hayan superado esa situación. Según leo y el comentario que me llamo más la atención es el caso de Mariana, ojala puedas darme recomendaciones para ayudarlo, Gracias! te dejo mi mail : aguila.azul36@hotmail.com

  • Responder enero 22, 2014

    Marta

    Quienes hemos sufrido de ataques de pánico sabemos la gran hazaña que supone poner palabras a algo tan complejo como episodios de este tipo. Hoy, después de que estos episodios han quedado atrás en mi vida, les tengo que agradecer que sea la persona que soy ahora mismo porque gracias a la adversidad y el sufrimiento me plantee afrontar y confrontar aspectos de mi vida que no me aportaban bienestar. Ánimo aquellas personas que tienen que pasar por esta experiencia. msalinay@gmail.com

  • Responder enero 22, 2014

    Verdeagua

    Uffff…este escrito me ha hecho revivir la tortura vivida hace 15 años. Has puesto justamente las palabras acertadas a todo lo que sentí por aquel entonces. Esos fríos, esas temblinas, ese estómago como un volcán….imposible comer nada, las nauseas cada vez que olía a comida, a perfume, a dentrífico….lo tenía somatizado en el estómago. Recuerdo que el pensamiento sobre la muerte sobrevolaba mi cabeza, era una zombi, me llevaban y traían para distraerme y yo no sentía nada, no quería nada más que acostarme eternamente y no ver la claridad. Veía a las personas por la calle y para mí eran muertos vivientes, todos ellos morirían….fue horrorosa esa época. Lo peor?? No tener a nadie que te entendiera, que comprendiera por lo que estabas pasando, a ojos de los que te rodeaban no tenía ninguna razón de ser mi estado…Y yo lloraba más, me hundía más al escuchar que lo que tenía eran tonterías y lo que necesitaba era un par de hostias….Tremendo! Esa impotencia de saber lo mal que estás y que nadie te ayuda…estuve 15 meses en terapia con un psiquiatra y….sobreviví. No quisiera volver a pasar nunca jamás por esos episodios, cuando es imposible tener una respiración normal y acompasada, cuando se te agarrotan y paralizan los miembros y tienes que salir en busca de una bolsa de plástico……

    Fuerza a todos porque se sale, y cuando se sale ya nunca vuelve a ser lo que era porque sales reforzado, sabes lo que quieres, relativizas, seleccionas, priorizas y sobretodo eliminas lo que no te hace feliz. Es duro pero se toman decisiones que a la larga que proporcionan ese bienestar tan deseado.

    Un beso a todos!!

    • Responder marzo 27, 2015

      Sukyta

      VerdeAgua

      Has descrito exactamente como me he sentindo hace un par años, lo peor es que no puede contarselo a nadie, porque no te dan la importancia que realmente necesitas y por eso empeora mas todavia tu estado de animo y acaba aislarte del resto del mundo.

      Abrazos

  • Responder enero 22, 2014

    Moni

    Excelente, me siento muy identificada con este artículo no se si realmente yo sufría de ataques de pánico pero se parece mucho a mi historia. en algún momento llegue a pensar que estaba desarrollando esquizofrenia y eso me daba aún mas miedo. También lo identifico como una crisis de identidad. Ese momento en el que no sabes quien eres, Dios!! y pasan tantas ideas locas por la cabeza. Antes de sufrir ataques de pánico tenia 2 meses sin ir al psiquiatra con el que tenia uno 5 meses yendo a consulta.. luego lo deje porque “ya me sentía bien” el nunca me hablo de ningún trastorno, solo me escuchaba, y cuando hablaba sólo lograba confundirme mas, me fui un día salí de la consulta pensando que ya estaba perfecta y a los 2 meses esta ansiedad e inseguridad volvieron mucho mas fuertes, sentía miedo de todo a mi alrededor, miedo a mi misma, a mis pensamientos que se salían de control, era así como una convulsión mental, tantas cosas que pasaban por mi cabeza y con tal grado de incoherencia!! me costaba quedarme dormida, trataba de relajarme con meditación guiada, y realmente me relajaba y sentía que me dormía pero en ocasiones me despertaba casi al final de la meditación y empezaban fuertemente los latidos del corazón, los nervios y decía en mi mente, por qué! otra vezzz!..y cuando entonces lograba dormirme era como si no descansara porque al dormir, mis sueños eran como esos pensamientos de angustia que no me dejaban en paz, realmente nunca relajaba mi mente, luego comencé a leer mucho sobre nuestra sombra, como relacionarnos con nuestros pensamientos y dominar nuestras emociones y también haciendo ejercicios de concentración, que me parece que es lo mas importante para aprender a focalizar la atención al máximo en cualquier actividad que vayamos a realizar. y sin ayuda de psiquiatra ni psicólogo, simplemente leyendo mucho y sobretodo conociéndome a mi misma y aceptándome, aceptando cada pensamiento que pasa por mi cabeza y dominándolo. Dure aproximadamente 2 meses sintiéndome asi es realmente horrible! yo lo titulo como “EL INFIERNO” y no quisiera mas nunca volver a pasar por eso, nadie puede sacarnos de algo así mas que nosotros mismos, únicamente nosotros tenemos el poder de controlar nuestros propios pensamientos. Y ya tengo poco mas de un mes sintiéndome bien, tranquila, en paz conmigo misma, aveces siento miedo y empiezo a pensar y pensar y pensar hasta que veo que todo comienza a salirse de control y me digo a mi misma relájate, nada va a pasar sólo importa el aquí y el ahora.
    Si vivimos pensando que va a pasar lo peor en cada situación nunca estaremos en paz.

    • Responder enero 22, 2014

      Toñi Canto Benito

      Que gran articulo..yo estoy medicandome hace ya 10 años..con algun ataque de panico esporadico..pero si mucha ansiedad…desde q estoy haciendo emdr parece q voy mejor…a dias..mientras todo esta en su sitio..se puede llevar…a dias q no..no queria salir de casa..me diagnosticaron fobia social…miedo…miedo a morir y a dejar a mis hijos solos…..yo soy adoptada y el abandono me acecha..no tengo opcion a conocer a mis padres biologicos y mis padres adoptivos murieron los dos en un intervalo de 5 años..quedandome nuevamente sola…pero tengo q pensar q tengo a mis dos hijos y una pareja q me quiere..y tengo q superarlo..se q lo hare..LO LOGRARE!!

      • Responder enero 23, 2014

        Viviana

        Claro que sí, tú eres una persona y estoy segura que muy especial. Tienes que ser feliz y salir adelante, en especial por ti. Cuando cosas duras nos pasan en la vida la recompensa llega en algún momento. Muchas bendiciones, ánimo y fuerza.

  • Responder enero 22, 2014

    alejandro

    Valla, justo ahora paso por ansiedad, tuve solo dos ataques de pánico muy fuertes que hasta en uno termine llamándole a los paramedicos, la verdad no se lo deseo a nadie.
    Que buen articulo, saldremos de esto!

    • Responder julio 2, 2014

      Rob

      Como estás Alejandro? espero que bién! quería consultarte algo, cuanto tiempo llevas con el cuadro de ansiedad y en que periodo de tiempo te volvió el 2do ataque de panico, es que estoy con lo mismo! un abrazo!

  • Responder enero 22, 2014

    evelyn

    Cuando no quedaba más nada en que esconderme… Llegué a sentir pánico de dormir. Lo peor. Buen artículo. Sólo para valientes.

  • Responder enero 22, 2014

    María Xe

    Excelente articulo! Tengo una pregunta : ¿Que diferencia hay exactamente entre un ataque de ansiedad y un ataque de panico?

    • Responder enero 22, 2014

      Tais Pérez

      Gracias María, la invitada al blog es muy buena escritora 😉 No hay ninguna diferencia, son sinónimos. Los ataques de pánico también son conocidos como ataques de ansiedad, crisis de ansiedad y crisis de angustia. Un saludo.

      • Responder enero 22, 2014

        María Xe

        Ok, muchas gracias! 🙂

  • Responder enero 22, 2014

    La invitada al blog

    Hola a todos, soy la autora de este “relato”. Antes que nada, quería agradecer a todos vuestros comentarios sobre el artículo. Ayuda mucho saber que hay más gente que ha tenido/superado el mismo problema por el que estoy pasando yo; y también que haya a quien le guste cómo escribo.

    Yo sufro estas crisis de pánico desde hace bastante poco y, aunque al principio lo dejé pasar sin darle mucha importancia porque eran esporádicas y las asociaba al estrés, en cuanto sentí que se me iban de las manos y empezaban a afectar a mi vida no dudé en buscar ayuda. Sencillamente porque no pienso permitir que vayan a más; porque no quiero ese miedo paralizante en mi vida, ni temer coger un coche o no atreverme a ir a una discoteca con mis amigas o tan sólo a la biblioteca. No quiero que una sensación irracional afecte a mi futuro.

    A los que os encontréis en mi situación os sugiero que hagáis lo mismo. Buscad ayuda. Hay cosas con las que sencillamente no podemos nosotros solos, por muy fuerte que nos digan o nos creamos que somos. Ahora mismo yo estoy siguiendo un tratamiento farmacológico y asistiendo a terapia con Tais Pérez (la que parte la pana aquí), y aunque no estoy más que empezando, soy optimista respecto a los buenos resultados que obtendrá todo nuestro trabajo. Voy a dar el 100% de mí misma cada día para asegurarme de que así sea.

    Mucho ánimo a todos los que sufrís y habéis sufrido esta angustia. Y recordad que, aunque a veces no lo parezca, al final todo irá bien.

    Un beso muy grande.

  • Responder enero 22, 2014

    Capa

    Excelente articulo, felicidades. Aprovecho para compartir mi experiencia que comenzo hace dos años, pero que se fraguo desde hace tiempo. Causas que lo detonaron pueden ser muchas. Comence con sensaciones de ahogo, falta de aire, sudoracion de las manos, taquicardias, ganas de salir corriendo a pedir ayuda. Deje mi trabajo y me refugie en el silon “que sera de mi” durante unos 4 meses, mismos en los que comence a asistir con psicologa. Saque muchas cosas que tenia atoradas y los ataques cesaron. Sin embargo los ataques volvian ante situaciones que vivia, estres, mentiras, etc. Cada ocasion volvian con mas fuerza, pero los aprendi a controlar. No puedo juzgar a mi psicologa por no haberme canalizado antes con un psiquiatra durante los dos años en terapia, lo mas seguro es que ella creia que estaba avanzando. Hace apenas un mes o mas me di cuenta que comer me generaba ataques de ansiedad, meterme a bañar tambien se me dificultaba. Luego todo empeoro. Comence a buscarme ganglios, me encontre unas bolas de grasa y ya me imaginaba en mi sepelio. Luego unos lunares y otros y otros y mas manchas que me aterraron como nunca antes me habia aterrado algo. He creido que tengo enfermedades mortales en el corazon, pulmones, higado, pancreas, intestino, estomago, testiculo, en la piel. Siempre que logro controlar un mal me brinca el otro y, contrario a un pasaje de lo que escribiste, mi cuerpo no se cansa de tener miedo ni de producir adrenalina. Antier fui al psiquiatra y me hizo ver que vivo deprimido y tengo una ansiedad y angustia severa. Recien comence en tratamiento y me he sentido descansado. Mi cabeza de repente insiste en que tengo algo, pero el medicamento creo que esta funcionando porque hasta ahora no he tenido ningun ataque severo. Todavia queda mucho camino, pero estoy seguro que voy a salir adelante.

    • Responder junio 28, 2015

      xileny

      lo mismo me pasa a mí

  • Responder enero 23, 2014

    Sergio

    Podría haber dicho lo mismo con menos palabras….!!
    Y recomiendo Lexapro
    Suerte

  • Responder enero 23, 2014

    Monik

    La vida continúa y con el tiempo uno sabe lo valiente que es para superar esta situaciones, eso no le da a las personas por ser débiles, al contrario lo padecemos quienes creemos que podemos con todo y lo hacemos por mucho tiempo, lo bueno es que se logra superar y llevar una muy buena vida.

    • Responder enero 23, 2014

      Monik

      Es muy importante estar acompañado de un buen siquiatra

  • Responder enero 23, 2014

    gilma

    Hola a todos, buenisimo el articulo, yo padeci los ataques de panico, dure con ellos 1 año y medio, en los primeros tres meses me baje de peso 17 kilos, lo asombroso de mi caso era que no sabia que me estaba pasando y mucho menos los por lo menos 15 medicos a los cuales acudi durante todo ese tiempo, me estaba volviendo loca pues sentir literalmente que te vas a morir, los temblores, la taquicardia, el frio intenso que sentia, adormecimiento en las piernas, ese deseo irrefrenble de salir corriendo, y que uno llegue a un consultorio y que el medico te diga que tienes la tension arterial por el suelo y al final diga que no sabe que es lo que tienes y me da una lista de examenes medicos costosisimos y ademas me encontraba sin empleo, todo esto empeoraba mi situacion, hasta fui victima de un medico que me dijo que lo que yo tenia era un prolapso de valvula mitral y empezo a venderme droga homeopatica, este señor hizo leña conmigo, no tengo ningun prolapso de valvula mitral ni nada parecido y no se hasta donde un medico general deba estar enterado de estos sintomas pero ninguno de los medicos que visite me menciono los ataques de panico, inverti una millonada en examenes y me vine a enterar de mis ataques por casualidad, pues a mi hija la remitieron a una cita psicologica y la doctora que la atendio fue quien me dijo que me pasaba y yo despues me termine de enterar investigando por mi cuenta, hoy gracias a Dios ya no los padezco, pero fue una etapa durisima de mi vida y es algo que no le deseo a nadie.

  • Responder enero 23, 2014

    El domador

    Increíble relato. Sólo el que lo ha padecido, sabe que es una definición perfecta. Es tan real como la propia crisis. Me he sentido como en una película 3D. Cuanto más normal lo veas, menos importancia le dará tu cuerpo y mente. La verdad es que nadie se muere en la víspera…………
    Enhorabuena por como lo has plasmado.

    EL DOMADOR DE CABALLOS NEGROS

  • Responder enero 23, 2014

    Bernie Nuukan

    Excelente lectura para aquellos que lo padecemos, de hecho, yo lo he leido en medio de un ataque de panico jeje :/

  • Responder enero 27, 2014

    Ane

    ciertamente parece que lo hubiera escrito yo misma… sinceramente, podría ser el comienzo de un libro ese que dices que no vas a escribir porque estarás muerta xD

    Por otro lado me gustaría que nos hablaras de esa terapia que estas haciendo, lo mismo un día me atrevo a pedir ayuda.

    • Responder enero 27, 2014

      Tais Pérez

      Hola Ane, mientras la “invitada al blog” de esta entrada contesta, tal vez te interese leer este post: http://taispd.com/trastorno-de-panico/

    • Responder enero 28, 2014

      La invitada al blog

      ¡Hola!

      La verdad es que como idea para libro no estaría mal, pero no sé si hoy por hoy sería capaz de escribirlo. Quizás algún día en el futuro, cuando todo esto quede bien superado y “nos podamos reír de ello ” (como se suele decir por ahí) lo intente.

      Respecto a mi tratamiento: yo ahora mismo estoy siendo seguida por un psiquiatra y luego realizo una terapia de tipo cognitivo-conductual con una psicóloga. Básicamente el tratamiento que recibo es el de manual para estos casos: lo que sale en los libros, lo que recomiendan los distintos profesionales a los que he preguntado y lo que se enseña en la Facultad de Medicina (doy fe de eso de primera mano). Es decir, combinar terapia farmacológica dictada por un médico psiquiatra para controlar los síntomas (Paroxetina y Alprazolam, en mi caso en concreto) y terapia psicológica para resolver el problema en sí. En este enlace la Santa wikipedia te explica más o menos en lo que consiste ese tipo de terapia (http://es.wikipedia.org/wiki/Terapias_cognitivo-conductuales).

      Hablando de mi experiencia personal y siéndote sincera puedo decirte poco porque de momento he ido a pocas sesiones. (Espero no equivocarme en lo que vaya a decir de aquí en adelante) En la primera el objetivo era conocerme a mí y a mi problema, por ejemplo. Los objetivos finales de estas sesiones son: primero, aprender a conocer el trastorno, porque cuanto más sabes, menos temes; segundo, proporcionarte herramientas para aprender a controlar las crisis y que éstas no te hagan la vida imposible (herramientas que te sirvan ahora y te puedan servir en una posible recaída en el futuro); y el objetivo último CREO Y ESPERO que sea que no me vuelvan a dar estos episodios.

      La terapia de momento, y hablando en plata, para mí ha consistido en hablar, indagar sobre las causas de mi problema y hacer unas cuantas tareas (las tareas para casa son una parte muy importante de este tipo de terapia). En mi próxima sesión aprenderé ciertas técnicas de relajación que pueden ayudarme a disminuir mi nivel de ansiedad.

      Para serte totalmente sincera, puedo decirte que yo siempre he sido una persona muy escéptica con respecto a lo que la psicología podía hacer por mí, pero ahora que la he acabado probando por desesperación, tengo mucha fe (y ganas) de que dé resultados. También tengo la suerte de que he establecido una buena relación con mi terapeuta, que me cae muy bien (nos gustan las mismas pelis y todo XD), y eso es muy importante a la hora de que una terapia funcione, aparte claro de dar el 100% de ti mismo… y de los fármacos (lo siento, no sé cuál es la opinión exacta de Tais al respecto, pero yo, como estudiante de Medicina que soy tengo un fe infinita en las drogas). XD

      Te deseo mucho ánimo, suerte y fuerzas. Y que si crees que lo necesitas, si te ves sobrepasada o tu vida diaria se ve afectada, no dudes ni por un minuto en pedir ayuda.

      Un beso muy grande.

  • Responder febrero 1, 2014

    march

    Felicitaciones a la persona que lo escribio fue una descripcion exacta de lo que se siente internamente Yo tengo eso sintomas hace 2 años y ahora comenzare mi terapia mi pregunta ¿es necesario la medicacion? Yo comenze con terapia con un psicologo clinico psicoanalista ¿es necesario psquiatra? Se puede salir de la depresion y los ataques de ansiedad sin medicarse?

  • Responder mayo 30, 2014

    aimmataix

    uff, excelente articulo…me ha hecho revivir la misma experiencia cinco años atrás. Curiosamente en mi último año de carrera, en los exámenes finales y habiendo pasado quizá el peor año de mi vida. El miedo que arrastraba de niña a la oscuridad, por el cuál hacia levantar a mi madre día si y día no, emergió en el año en que me enfrenté a la muerte de un familiar cercano. El propio miedo a la palabra muerte y todo lo que ello conllevaba en mi persona también afloró, pues me tuve que someter por primera vez a un operación tras haberme detectado un papiloma.La muerte para mi era algo tabú, nadie nunca me había explicado nada sobre ella y quizá yo tampoco quería preguntar. Pero era algo que indudablemente rondaba en mi cabeza, un miedo al que no puedes gobernar y del que no puedes hacer nada. Ahora ya he comprendido que no es algo de lo que se deba tener miedo, solo respeto. Ya no lo veo como un final, sino como un cambio en el proceso de la vida. Por eso hay que aprovechar al máximo nuestra experiencia en la vida, para irte con la sensación de que no te ha faltado nada por hacer.

  • Responder agosto 13, 2014

    karolyn

    Exelente comentario lo que me sucede ami , lo que no entiendo es porque si es una fantasia algo que solo existe en tu mente porque el cerebro le cuesta tanto dominarlo porque no puede verlo como algo normal como solia ser antes sin traumas como ahora

    • Responder agosto 14, 2014

      Tais Pérez

      Hola Karolyn. Es una gran pregunta la que haces. Y la respuesta de forma muy resumida es que cuando se produce un ataque de pánico no interpretamos la realidad como hacíamos antes. La realidad se distorsiona y hacemos una interpretación catastrofista de las señales tanto externas como internas. Tal vez te interese leer este artículo: http://taispd.com/trastorno-de-panico/
      Un abrazo.

  • Responder marzo 27, 2015

    esperando que pase

    excelente descripción, estoy pasando por eso en este momento y ayuda a saber que no me estoy quedando loca, y que tiene solución… me siento super identificada, tengo mucho miedo de salir a la calle, y estoy luchando contra eso… mil gracias

  • Responder mayo 26, 2015

    TQ

    Esto me pasa desde que tengo memoria, soñaba que mi papá se accidentaba y me levantaba llorando con la sensación de un mal sueño, aparte el ataque de pánico.
    Me pasa cuando he visto algo que esté relacionado con la muerte en el transcurso del día, y los ataques se acompañan del miedo a que muera mi madre, es horrible!!!
    Y cuando logro tranquilizarme, al día siguiente pienso que todo fue una tontera, o ya no me da miedo, es muy confuso.
    Lo más horrible es cuando caes muy fuerte en la realidad de que vas a morir, tarde o temprano, es inexplicable la sensación de caer en la realidad tan fuerte!!!

  • Responder junio 28, 2015

    xileny

    ya llevo 8 meses con esto, no puedo hacer mi vida normal, hay días que no quiero que lleguen, se me bajan los ánimos, cuando observo ciertas cosas me viene una angustia. ya hace 4 meses que no tengo un ataque fuerte, solo esporádicos, como punzadas en el pecho, aún lo siento oprimido. es terrible xilenyalvarez@gmail.com alguien que quiere contar sus experiencias

  • Responder agosto 12, 2015

    Angela

    La verdad que leer esto me ha dado ganas de llorar, de ver plasmado lo que siento tal y como lo siento. Habia sentido hablar de los ataques de panico y pensaba que a esas personas les hacia falta parar un momento a tomar aire para recular, pero no. Es una experiencia tan sumamente horrible q no la puede entender mas que el que la ha vivido, y no es tan sencillo, pues nuestros intentos por volver atras, por no atormentarte, por frenar lo que estas sintiendo y volver a ser tu… Son desesperados. Y cuanto mas lo intentas peor es el bucle. Cuando ese sentimiento llega estas perdido… Solo quieres huir de el, que no te atrape y es inutil, una vez llega lo hace para atormentarte y no puedes hacer nada mas que rendirte a la tortura. Para mi debe ser algo parecido a estar drogado, en ese momento no eres tu ni puedes controlar nada de lo que piensas ni sientes…

  • Responder septiembre 29, 2015

    A

    Gran articulo, sirve de mucha ayuda ver que no te encuentras solo y que en realidad es un tema pasajero, una etapa de nuestra vida que nos hara madurar y ser mas fuertes, asi como darnos cuenta realmente de las cosas importantes de la vida, que no nos vamos a volver locos aunqe a veces lo pensemos pero todo es fruto del ataque de ansiedad y que, al rato, te das cuenta de que estas perfectamente, pero algo cansado, debido a la tension generada del momento, tu mente se agota, nada que no pueda remediar unas horas de sueño.
    Lo importante es contar tus sentimiento con alguien cercano, esto nos desahoga, mientras lo contamos sentimos una sensacion de agobio, vuelta al ataque, lo contamos mientras intentamos controlarlo y lo cierto es que no es tan fuerte, pero hay un momento en el que no te sientes parte de la conversacion y entra de nuevo el agobio, pero la persona que tienes al lado te calma y te vas relajando poco a poco.
    Una vez finaliza la converaacion, sientes el agobio otra vez, debido a que has recordado en todo momento de la cual conversacion lo que te pasa, pero sabes que es debido a la ansiedad y una vez que te vas relajando al leer un texto o experiencia como cualquiera de las que esta por aqui, acabas escribiendo otro, que sin darte cuenta termina de relajarte, y es cuando realmente aciertas con la via de escape a tu angustia, distraerse.

  • Responder marzo 12, 2016

    Nuria

    Muy real, gracias por el articulo tais! Aunque creo que la ayuda es fundamental… Creo que esta sociedad no ha sido enseñada a una buena gestion de las emociones y crecimiento interior! Y por a veces diversas creencias muchas por religion otras por la completa creencia de la culpabilidad como camino…. Creencias no validas para nosotros… Y el despertar de la conciencia algunos seres pasamos por esto, pero he de decir que el sufrimiento se elige, una racha mas oscura sirve si tu quieres para que nos reinventemos y que seamos conscientes de nuestra luz, ademas de aprender a ser felices con nosotros mismos. Os recomiendo la meditacion, ppues cuand ote conectas con tu esencia sientes que no hay nada que temer. Chicos venimos del universo y nos vamos al universo, estamos aqui para aprender y ser felices, pues la vida es un regalo… Y si tenemos que morir, yo no querria ser inmortal… Hay periodos dificiles en la vida y a mi personalmente no me gustaria dejar atras a todas las personas a las que amo. tambien tuve una depresion con ataques de panico, ansiedad y existencislismo vital, yo sali sin antidepresivos, solo con meditacion y homeopatia y tratamiento psicologico. Si quereis podeis, solo quiero que penseis en la existencia como algo mas que un cuerpo. Ahora es mi madre quien tiene depresion, pero ella le tiene panico a la depresion pues mi abuel la tuvo casi toda la vida y esto la retrasa para poder encontrar un medicamento. En fin… Por ultimo decir que el pensamiento positivo es el que puede sacarnos de las sombras y la aceptacion a la muerte. Mucha energia positiva a todos, espero que encontreis vvuestro camino a la felicidad!

  • Responder agosto 23, 2016

    Nicole caballero

    Muy buen articulo … La verdad. Es como si yo lo hubiera escrito.
    Sufro d ataques aprox un mes…
    Tengo 15 años *y me parece estúpido publicar esto pero necesito contarlo a*
    Mi primer ataque fue un día estábamos acostadas con mi mama jugando a un juego q había descargado … Después de la nada sentí como una vibración en el pecho *fue horrible* me levante y le dije a mi mama q me sentía mal ,, mucho no me crello , fui al baño a lavarme la cara y me sentía rara , me vi toda pálida y salí y le dije ami mama lo mismo ,, ella me miro y se asusto , llamo rápido a mi tía *mi tía vive atrás de mi casa* mientras se fue a llamarla mis pensamientos sólo eran sobre la muerte … Me llevaron al hospital y ahí me dijeron q sufría d ataques d pánico , me paso las 24hs deprimida , no tengo ganas d hacer nada … Me da miedo a salir x si me agarra otra crisis , estoy llenado al psicólogo pero nada , cada vez q me pasa un ataque es lo mas feo q me puede pasar … Me encantaría hablar con alguien q este pasando x lo mismo

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