Las investigaciones han demostrado que tanto los hechos vitales positivos como los negativos tienen un fuerte impacto sobre la satisfacción con la vida. Este impacto se prolonga a más de dos años cuando hablamos de sucesos negativos traumáticos como la muerte de un ser querido, la pérdida del trabajo o un divorcio.

Los hechos negativos tienen un impacto mayor y más duradero en las personas que los hechos positivos, a pesar de que éstos son más frecuentes. En el mismo sentido, varios estudios han encontrado que el buen contacto social se asocia menos al bienestar que los conflictos de pareja y familiares que provocan malestar con mayor fuerza.

¿Por qué lo malo es más fuerte que lo bueno?

1. Los hechos negativos nos impactan más fuertemente porque normalmente son contrarios a lo que esperamos y a lo que queremos que pase. Y esta sorpresa hace que los recordemos durante más tiempo.

2. Reaccionamos más fuertemente, utilizando más recursos cognitivos, emocionales y fisiológicos, en respuesta a eventos negativos. Pensamos mucho más en ellos, nos esforzamos más en darles una explicación y en afrontarlos que los hechos positivos. Así nos dejan una huella más profunda y duradera.

3. Tenemos una predisposición innata a los sucesos vitales negativos. Responder más rápida e intensamente a hechos negativos tiene una base evolutiva: preferimos no percibir amenazas que perder oportunidades. Es decir, preferimos no perder nuestro trabajo antes que perder la oportunidad de tener un trabajo mejor.

¿De qué sirve sufrir?

Aunque todos evitemos a toda costa sufrir y nadie quiere experimentar sucesos vitales negativos, éstas situaciones tienen su parte positiva. Dolor emocional

1. Los hechos negativos extremos provocan crecimiento personal y mejoran la autoestima. Así, las personas mejoran su visión de sí mismos y de los otros después de hechos traumáticos.

2. Vivir situaciones emocionalmente negativas nos hace aprender acerca de nuestras propias capacidades, habilidades y conocer nuestra resistencia personal.

3. Aumenta nuestra sabiduría y conocimiento acerca del mundo y de nosotros mismos y los demás.

4. Nos hace apreciar más lo que tenemos y aprender cuáles son nuestras prioridades en la vida.

5. Nos ayuda a crecer y desarrollarnos espiritualmente.

6. Tiene efectos positivos en nuestras relaciones con los demás:   reúne y acerca a la familia, nos hace ser más pro-sociales (más tolerantes y compasivos con los demás) y une a la comunidad, haciéndonos sentir más cerca unos de otros.

Parece que no todo lo malo es tan malo….

 

 

Referencias:

Baumeister, R. F., Bratslavsky, E., Finkenauer, C., y Vohs, K. D. (2001). Bad is stronger than good. Review of General Psychology, 5, 323-370.

Bilbao, M. (2009). Creencias sociales y bienestar: Valores, creencias básicas, impacto de los hechos vitales y crecimiento psicológico. (Tesis Doctoral). Universidad Del País Vasco, España.

Corsini, S. (2004). Everyday emotional events and basic beliefs. (Tesis Doctoral). University of Louvain, Bélgica.

Mezulis, A. H., Abramson, L. Y., Hyde, J. S., y Hankin, B.L. (2004). Is there a universal positivity bias in attributions? A meta-analytical review of individual, developmental, and cultural differences in the self-serving attributional bias. Psychological Bulletin, 130, 711-747.

Páez, D., Arroyo, E., y Fernández, I. (1995). Catástrofes, situaciones de riesgo y factores psicosociales. Mapfre Seguridad, 57, 43-55.

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