Me frustro cuando no me salen las cosas bien. ¿Qué puedo hacer?

En la actualidad, podemos observar como algunas personas no son capaces de tolerar ni la más mínima molestia, contratiempo o demora para satisfacer sus deseos, y no toleran ningún sentimiento o circunstancia que no sea de su agrado. Es decir, no toleran el hecho de sentirse frustrados y ante esto pueden reaccionar con ansiedad, ira, angustia, enojo, etc.

En los niños más pequeños, la baja tolerancia a la frustración es un comportamiento normal, ya que los deseos de los bebés están relacionados con las necesidades fisiológicas básicas, como dormir, comer, etc. A medida que van creciendo, se van dando cuenta de que no siempre sus deseos pueden ser satisfechos de inmediato y van aprendiendo a tolerar y aceptar cierta molestia o demora en mayor o menor medida. Otros niños, por el contrario, siguen actuando como si todos sus deseos fuesen necesidades orgánicas, las cuales hay que cubrir de inmediato y no aceptan que sea de otra manera (Muñoz, 2005).

¿Por qué nos frustramos?

La baja tolerancia a la frustración está relacionada con los siguientes aspectos principalmente:

  • Una percepción equivocada y exagerada de la situación que estamos viviendo, focalizando sólo el aspecto negativo de las cosas.
  • La creencia de que es horrible vivir ese malestar y no lo podemos aguantar.
  • Tendencia a querer controlar cada evento de la vida e inhabilidad para manejarlo.

¿Qué puedes hacer?       

La tolerancia a la frustración, es una habilidad, que puedes aprender y entrenarse. Para ello debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Se consciente del tipo de sentimiento y emoción que la frustración genera en ti.
  • Aprende que tus deseos, no son necesidades que hay que cubrir de inmediato.
  • Reconoce que ser exigente con uno mismo precipita la frustración.
  • No tomes decisiones apuradas como resultado de la frustración.

Aunque te pueda resultar extraño, para comenzar con la práctica de esta habilidad. Puedes crear situaciones “artificiales” que te sirvan de ensayo para adquirir aptitudes que luego te serán de gran utilidad en condiciones “naturales” del día a día. A continuación, te proponemos algunas:

  • Aprende a esperar. ¿Cómo? Selecciona una situación que te generé cierto malestar como puede ser esperar en la fila más larga del supermercado. De esta manera ejercitas la tolerancia a la espera de una manera adaptativa.
  • Cuando te den una negativa como respuesta, busca de manera activa soluciones alternativas para la consecución de tus objetivos y no dejes que emociones como el enfado, la ira, angustia, etc., te invadan.

Si la baja tolerancia a la frustración es un problema en tu vida, el cual interfiere negativamente en ti. No dudes en ponerte en contacto con nosotros. Somos profesionales que podemos ayudarte.

Bibliografía.

Vasconcelos, B. (2013) Tolerancia a la frustración. Psicología y Coaching.

Vasconcelos, B. (2013) Tolerancia a la frustración, 2ª parte. Psicología y Coaching.

Muñoz, A. (2005). Baja Tolerancia a la Frustración.

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

1 Comment

  • Responder Mayo 4, 2017

    Camilo

    Soy una persona que de pequeño creí que todo se me hacía fácil, el hecho de tener habilidades para casi todo lo que me proponía, me hicieron crecer con una autoestima quizás elevada, ya de más adulto los retos comenzaron a aparecer, haciéndome intolerante al rechazo, a los errores al rechazo, hoy en día vivo pensando en que dirá la gente y me frustro fácilmente cuando mi punto de vista difiere de mis compañeros de laburo o peor aún, con mi familia. Exploto fácilmente cuando no logro concretar metas, por lo que me a llevado a un punto en el cual ya no se como sobreponerme en estas situaciones. Quizás necesite ayuda Psicológica no lo se. Pero escribirles me sirvió para desahogarme. Buenas noches.

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