Mitos del amor: Los opuestos se atraen

Un mito es, una historia inventada que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad. En nuestro día a día tenemos multitud de ellos, y en el amor en ocasiones juegan un papel muy importante.

¿Has oído alguna vez que los opuestos se atraen? Pues vamos a echar un vistazo a esta frase y ver si detrás de ella se esconde una realidad o un mito. 

¿De dónde ha surgido esta expresión?

Una influencia clara la encontramos en el cine romántico de los últimos 50 años. Estas películas son posiblemente el género de cine más previsible que existe. No hay más que echar un breve vistazo a la filmografía más comercial y darse cuenta de que existe un patrón que se repite y que incluye la creencia de los opuestos. Verbigracia:

“Chic@ de clase media alta, adinerada, con estudios, conoce y se enamora de chic@ de clase media baja, con escasos recursos, sin formación pero con talentos que el otr@ aprecia y le resultan la mar de atractivos. Tendrán una relación posiblemente en contra de la familia, amigos, destino o circunstancias de la vida pero al final, por regla general, triunfa el amor y nos alecciona moralmente. Esto lo puedes encontrar en clásicos actuales como  “Pretty Woman”, “Titanic”, o “Dirty Dancing”. Incluso desde pequeños se nos introduce esta idea, con películas de animación como “La Dama y el Vagabundo”, “Aladdin”, “La Cenicienta”, “La Bella y la Bestia“ o “Pocahontas”.

Pero esto no es tan fácil. Para que una idea cristalice y coja categoría de creencia popular tiene que calar y ser repetida durante mucho tiempo. De esto, la industria del cine sabe mucho. Ya por 1934 podemos ver en  “Sucedió una noche” como el esquema comentado anteriormente no ha cambiado en 80 años.

A todas estas películas y muchas más se le añaden series de televisión, música e incluso novelas (p.ej la saga de Grey) que han llevado a que mucha gente esté convencida de que personas con formas de ser y creencias opuestas son especialmente propensas a atraerse entre sí (la famosa hipótesis de la complementariedad).

A su vez tenemos una cultura popular en forma de dichos o proverbios que respaldan estas creencias, ya sabes “los opuestos se atraen”. Tampoco nos da una idea realista ya que para un proverbio determinado podemos encontrar otro contrario por ejemplo: “No por mucho madrugar amanece más temprano” vs “a quien madruga Dios le ayuda”. “El que no arriesga no gana” que no casa con “más vale pájaro en mano que ciento volando” o alguno menos utilizado como “cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía” que contradice al famoso “a caballo regalado no le mires el diente”.

¿ “Los opuestos se atraen” o “busca tu media naranja”?. ¿en qué quedamos? ¿qué dice la psicología? 

Pues que el mito está muy arraigado, incluso desde edades muy tempranas. La psicóloga Lynn McCutcheon encontró que el 77% de los estudiantes jóvenes estaban de acuerdo que los opuestos se atraen, consideraban que las personas más afines o parecidas eran más monótonas y por tanto menos atractivas.

Aquí viene lo divertido: Los estudios demuestran que las personas con rasgos de personalidad similares tienen más probabilidades de ser atraídos el uno por el otro más que las personas con rasgos de personalidad diferentes. Por ejemplo,  se demostró que las personas con un estilo de personalidad tipo A (personas competitivas, ambiciosas, difíciles de llevar, y algo hostiles) prefieren parejas de citas que tengan su mismo tipo de personalidad, llegando a evitar otros tipos de personalidad distinto como el tipo B (personas relajadas, pacientes, poco competitivas y ambiciosas). De igual forma se da con las amistades. Somos más propensos a pasar el rato con gente con rasgos de personalidad similares a los nuestros.

Los estudios dicen que el grado de similitud en los rasgos de personalidad es un buen predictor del grado de atracción al comienzo de la relación y un buen indicador de la estabilidad marital y felicidad posterior.

En términos de personalidad, da igual que seamos medias naranjas o polos opuestos ya que parece que no está asociado con un mayor o menor grado de bienestar general. Lo que si tiene importancia es que los rasgos de personalidad de un miembro de la pareja (extroversión, estabilidad emocional, amabilidad, responsabilidad y apertura a la experiencia) son predictores significativos del mayor nivel de satisfacción del otro miembro de la pareja. Vamos que si eres una persona desordenada con tus cosas, desorganizada con tu tiempo y tareas, que no sueles hacer planes a medio, largo plazo mejor no te juntes con un/a maniátic@ del orden, porque la relación o durará poco o durará mucho pero mal.

En conclusión, abordar estos temas en términos absolutos es un error, sobre todo en cuanto a cuestiones de pareja se refiere (“polos opuestos” o “medias naranjas“). Son tantas cosas las que nos diferencian a cada uno de los miembro de la pareja (personalidad, gustos o actitudes) y somos tan diferentes según la persona con la que nos relacionemos (habilidades y estilos de comunicación o empatía) e incluso cambiamos tanto a largo del tiempo en relación a eventos de la vida cambiantes y no controlables. Que afirmar categóricamente algo es como poco algo desacertado y confuso. Tenemos que tener cuidado porque podemos tener creencias que pensemos fervientemente que son ciertas y no lo sean.

Además, algo de incertidumbre tampoco viene mal, ¿no es así? Como dice nuestro refranero “quien no arriesga no gana“, ¿o mejor “pájaro en mano que ciento volando“? Elige el que más te convenga. 😉

Sergio García Morilla.

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