Otra vez. Tus amigos han organizado una fiesta y tú no estás invitado. Vaya, no entiendes nada. Cómo puede ser que no te tengan en cuenta, a ti, una persona tan y divertida que siempre tiene algo interesante que contar.

Tienes mil historias de tus largos viajes y cientos de anécdotas de tu divertida infancia. Tus chistes son fantásticos y tienes más de 1000 seguidores en instagram. Tu twitter no para de crecer y tus amistades en Facebook se multiplican exponencialmente cada día.Tu gusto para los restaurantes es exquisito y conoces los mejores lugares de toda la ciudad. Así y todo, no te han invitado a la fiesta.

¿Quieres saber por qué? Aquí tienes, ocho motivos por los que te quedas fuera:

1. “Yo” “yo” “yo”… Quizás no te hayas dado cuenta, pero hablas de ti continuamente. Puede que tus temas de conversación te parezcan de los más interesantes, pero existen más personas en el mundo, y todas tienen algo que contar.

2. Crees que mereces todo lo que te dan, con lo que no consideras necesario agradecer la invitación. Piensas que si lo han hecho es porque quieren, ¿no? Sí, de acuerdo, pero agradecer lo que hacen por ti nunca está de más.

3. No te gusta la comida y lo haces saber a todo el mundo. Haces continuas referencias a un lugar en el que se come mucho mejor. Puede que no hayas caído en ello, pero quien hizo la comida, dedicó un precioso tiempo y lo hizo con mucha ilusión.

4. Tienes la increíble capacidad de acaparar la conversación, llevándola siempre hacia el tema que a ti te interesa y que te permite lucirte. Tú no lo sabes, pero te llaman “Monotema”. Una cosa, piensa que quizás al resto del mundo ese tema no le parece tan importante.

5. Te quejas continuamente y tu conversación suele estar centrada en lo que no funciona. Lo mal que va la sociedad, lo mal que funciona el país, lo mal que se porta la juventud… Quizás lo hagas con la mejor intención, pero da la impresión de que nunca estás a gusto.

6. Hablas continuamente de tus planes futuros. Centras la conversación en lo que vas a hacer en el futuro, planes fantásticos que te llevarán a países increíbles. Muy bien, pero estamos aquí y ahora, quizás hoy toque disfrutar de la compañía, de las personas que te rodean. Para eso hemos venido.

7. Juzgas y criticas a personas que no están presentes. El resto de la gente se dará cuenta de que si hoy criticas a quien no está, mañana serán ellas las personas de las que hables mal.

8. Cada vez que alguien habla, acabas rebatiendo su opinión, recurres a opiniones dogmáticas que tiran por el suelo sus argumentos. Quieres demostrar que eres bueno argumentando, el problema es que cansas.

STOP! ¿Entiendes ahora por qué no te han invitado?
Si te ves reflejado/a en alguno de estos motivos, no te preocupes, hay una forma fácil y sencilla de darle la vuelta a la tortilla:
Cuida las relaciones del día a día, muestra interés por las personas que están a tu lado, escucha sus historias, sus preocupaciones, pregúntales cómo están, conversa sobre las cosas más tontas. Compra dulces y llévalos a la fiesta, agradece la invitación y reconoce lo buena que está la comida.
Sonríe, escucha y aprende.

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