Recuerdas una situación o acontecimiento reciente en el que hayas sentido enfado o de mal humor. ¿Recuerdas cuál fue el motivo?, ¿qué te dijiste?, ¿qué hiciste?

Usualmente nuestros enfados se dirigen contra familiares, amigos, pareja, compañeros de trabajo o piso, un vecino, el jefe, etc. Y los motivos que nos llevan a ello, son de muy diversa índole, desde un suspenso, un cambio de turno laboral no esperado, la cancelación de una cita, que nuestro equipo haya perdido una final, una injusticia social, el perro del vecino ladrando, etc. Pero, qué ocurre cuando nuestro mal humor no es algo puntual, sino que por el contrario se vuelve la tónica del día a día.

Como afirma la psicóloga Diane Tice (citada en Goleman, 1996), el enfado parece ser el estado de ánimo más persistente y difícil de controlar.

¿Podemos hacer algo para cambiar nuestro mal humor?

La respuesta es si, descúbrelo aquí:

 

 

 

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