No todo vale en psicología

La psicología es una ciencia relativamente joven, pero una ciencia. Esto puede verse en el hecho de encontrar multitud de escuelas, modelos y teorías que intentan interpretar la realidad del comportamiento humano desde sus propias perspectivas. Podemos preguntarnos, ¿todas valen por igual como teorías válidas del comportamiento humano? ¿todas explican la realidad psicológica del ser humano de manera que refleje la realidad del mismo?

Dodo-y-Alicia-PsicoSalud1-262x300Cuando hablo con compañeros de otras orientaciones psicológicas me suelen decir que “si al paciente/usuario les sirve, pues está bien” “cualquier cosa que ayude a explicar algo sirve”. Me recuerdan mucho al personaje del Dodo de Alicia en el País de las Maravillas que en la famosa carrera absurda del cuento sentencia diciendo: “Todo el mundo ha ganado y todos deben tener premios”. La idea en el cuento es divertida, pero deja de serlo cuando personas como Saúl Rosenzweig, psicólogo estadounidense, se le ocurrió sugerir allá por los años 30 la expresión del “veredicto del Dodo” para decir que la eficacia de las distintas terapias psicológicas es equivalente. Según él todas son igual de buenas independientemente de su modelo teórico o de las técnicas que utiliza. 

Ya en su momento, esta afirmación fue bastante polémica. Según su hipótesis, no importa la técnica empleada, da igual si a una persona se le trata con técnicas del psicoanálisis, de la terapia gestáltica, o la cognitivo-conductual (TCC), según Rosenzweig y los defensores del Dodo, lo que realmente ayuda a un paciente a recuperarse son los “factores comunes”. Es decir, factores compartidos por todos los tratamientos, variables que comparten las terapias psicológicas y que son los verdaderos artífices del éxito terapéutico. Se refiere a cosas como tener la oportunidad de discutir los problemas que la persona tiene con un terapeuta cualificado y empático o el grado en que estos pacientes están dispuestos a comprometerse con la terapia.

Los que no estaban de acuerdo con el veredicto del Dodo argumentan que además de estos factores comunes (que reconocían su importancia) existen técnicas específicas para problemas específicos que son utilizadas por determinados modelos o terapias y que juegan un papel fundamental en la recuperación de los pacientes. Estos profesionales tienden a ver el ejercicio de la Psicología Clínica como una actividad científica. Exigen que el psicólogo desarrolle sus actividades y ejercicio profesional en un marco científico guiado por unos estándares de calidad, eficacia y eficiencia.

Pero, ¿quién tiene razón? Defensores u opositores del Dodo dan sus argumentos. Veamos:

Defensores del Dodo.

Existen muchas investigaciones, la mayoría meta-análisis, que apoyan la teoría de los factores comunes. Uno de los más respaldados es la alianza terapéutica, la importancia de la calidad interacción o relación entre terapeuta y paciente. Lambert descubrió que casi el 40% de la mejoría del paciente durante el tratamiento se debía a esta variable. 

Otro factor común estudiado fue la actitud del terapeuta. Se encontró que un terapeuta que se muestra positivo, cálido, acogedor y genuino genera diferencias estadísticamente significativas en los resultados del paciente en relación a la terapia. Se ha llegado a estimar que casi el 70% de la variabilidad en el resultado del tratamiento se debió a la actitud del terapeuta hacia la eficacia del tratamiento.

Opositores del Dodo

A pesar de estar de acuerdo en lo anterior, el número de opositores al veredicto del Dodo va en aumento. Los respaldan un número creciente de estudios que demuestran que algunos tratamientos producen mejores resultados que otros para trastornos particulares. Por ejemplo, en los trastornos de ansiedad, numerosos estudios han demostrado que la terapia cognitivo conductual (TCC) es significativamente más eficaz que otros terapias. De igual forma que se ha dado con los trastornos de ansiedad (obsesivo compulsivo, trastorno de pánico, agorafobia, fobia social o específicas, etc) se han encontrado resultados significativos en el tratamiento de trastornos del estado de ánimo, de la conducta alimentaria, adicciones comportamentales y de sustancias.

Y, ¿entonces? No es sólo cuestión de presentar estudios. Hay que aclarar un par de cosas:

La primera es una cuestión metodológica. Quienes apoyan el veredicto del Dodo gustan de recurrir a meta-análisis para comparar varios tratamientos distintos. Hay que tener mucho cuidado, cuando comparamos entre sí tratamientos empíricamente validados, no encontramos mucha diferencia. Pero si comparamos tratamientos validados con los no validados la diferencia es evidente.  De esta forma cuando la calidad de la medición de las variables se controla y cuando los tratamientos se clasifican adecuadamente, la TCC demuestra una superioridad mayor a otros tratamientos para una amplia gama de condiciones, tanto en adultos como en niños.

La segunda es una cuestión ética. De acuerdo al código deontológico en psicología, los psicólogos tienen la obligación no sólo de prestar ayuda sino de evitar el daño a sus pacientes. Esto puede ser, por la aplicación de terapias ineficaces que no dan respuesta a las necesidades, o por el efecto iatrogénico de una intervención que no ha sido probada adecuadamente. Este último punto es especialmente preocupante ya que hay investigaciones que sugieren que algunos tratamientos pueden llegar a ser perjudiciales. No se limitan a ser simplemente inútiles, pueden resultar dañinos. El Código Deontológico del COP, lo refleja en su artículo 18:

«Sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente”

El que la psicología clínica no siga unos estándares científicos y éticos tiene como resultado la triste realidad que observamos en la actualidad. Una ingente cantidad de psicoterapias y tratamientos que dan malos resultados a los pacientes y que desprestigian la disciplina, situándola más cerca del chamanismo o la adivinación.

En resumen, el debate sobre el veredicto del Dodo no es simple y tiene importantes implicaciones para el futuro de la psicología clínica. La sociedad y sobre todo los políticos (que son los que recortan a destajo) tienen que conocer la efectividad de cada una de las terapias existentes para que el paciente pueda recibir una atención de calidad, efectiva y eficiente. Es un derecho. La evaluación empírica de los tratamientos psicológicos es una cuestión fundamental, una realidad que ya podemos encontrar en las guías de tratamientos eficaces. Por que si el veredicto del Dodo fuera cierto, cada terapeuta, médico o profesional de la salud tendría libertad para usar cualquier tipo de tratamiento que considerara oportuno en función de sus creencias o experiencias propias. No me gustaría que trataran el cáncer con Reiki u homeopatía al igual que no me gustaría que trataran a pacientes con trastorno obsesivo compulsivo mediante asociación libre. Prefiero vivir y ser feliz.

Sergio García Morilla.

Sígueme en twitter 

No todo vale en psicología

5 Comments

  • Responder Diciembre 20, 2015

    Pablo

    El metaanálisis de Lambert reduce la mejoría debida a la terapia elegida a un mero 8%, mientras que la relación terapéutica asciende a un 12%, y la gran mayoría a las características del paciente (como bien indicas). La eficacia respaldaba en el pasado a la TCC, pero actualmente, dentro de las terapias con apoyo empírico para los trastornos más frecuentes, ya están la terapia ACT, terapia psicodinámica breve y la terapia interpersonal. Con todo el respeto, me parece pan para hoy y hambre para mañana el movimiento de las “terapias con apoyo empírico” enfrentando orientaciones entre sí: me parece más lógico centrarnos en las “relaciones terapéuticas con apoyo empírico” (12% frente al 7%, recordemos) o, más bien, estudiar los factores comunes en terapia. La nuevas intervenciones, como la terapia ACT, abandonan la ortodoxia TCC e integran técnicas de muy distintas corrientes (Logoterapia, Gestalt, sistémica) dando importancia al papel de la relación.

    • Responder Diciembre 20, 2015

      Sergio García Morilla

      Estamos de acuerdo con que existen variables que son factores comunes en terapia. Lo cierto es que existen muchas investigaciones, la mayoría meta-análisis, que apoyan la teoría de los factores comunes como apunto en el mismo artículo. El estudio de alianza terapéutica llevado a cabo por Lambert estimaba en un 40% la mejoría del paciente durante el tratamiento por esta variable. El estudio al que me refiero es: http://psycnet.apa.org/journals/pst/38/4/357/

      Es el de Wampold y colaboradores el que encontró que un 7% de la variabilidad en el resultado del tratamiento se debía a la alianza terapéutica mientras que el 1% era por un tratamiento específico. Estudio que puedes leer aquí: http://psycnet.apa.org/journals/cou/48/3/251/
      Por otro lado Najavits y Strupp, encontraron que un terapeuta que se muestra positivo, cálido, acogedor y genuino genera diferencias estadísticamente significativas en los resultados del paciente en relación a la terapia. Yendo más lejos el mismo Wampold encontró que casi el 70% de la variabilidad en el resultado del tratamiento se debió a la actitud del terapeuta hacia la eficacia del tratamiento. El estudio lo puedes leer aquí: http://psycnet.apa.org/journals/pst/31/1/114/
      Otros investigadores han estudiado los factores comunes en profundidad. Por ejemplo, los psicólogos Grencavage y Norcross fueron capaces de identificar hasta 35 factores comunes (tales como la persuasión, el compromiso, el uso de técnicas o el aprendizaje emocional) que clasificaron en cinco grupos principales (características del paciente, cualidades terapeuta, procesos de cambio, estructuras de tratamiento y elementos de relación). El estudio puedes leerlo aquí: http://psycnet.apa.org/journals/pro/21/5/372/
      Esta claro que existen factores transversales o comunes que median en la eficacia de los tratamientos, aunque el mismo Wampold se muestra cauto afirmando “Hay que aceptar la importancia de la alianza terapéutica así como el compromiso de los terapeutas en el desarrollo y mejora de los tratamientos.”
      Respecto a ACT, no olvidemos que se deriva de la TCC para cubrir sus deficiencias mediante un modelo conductista radical, es decir, de raíz. Y que fundamenta su perspectiva en la más profunda investigación en psicología experimental y del lenguaje. Bebe directamente de la teoría del marco relacional entre otras, así como de la psicoterapia funcional analítica. Así que cuenta con más de 20 años de investigaciones a sus espaldas. Y no abandona ninguna ortodoxia porque la TCC jamás la tuvo, otra cuestión es que muchos psicólogos piensen eso. Al igual que muchos siguen pensando que el conductismo solo tiene que ver con experimentos de ratas, palomas y perros.

      Saludos y gracias por comentar.

  • […] y los procesos cognitivos del ser humano. (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); La Psicología es la ciencia cuyo objeto de estudio científico analiza los procesos mentales, las sensaciones, […]

  • […] Para ello es necesario que todas sus teorías o modelos explicativos (que desafortunadamente son muchos, variados y en ocasiones contradictorios) así como los tratamientos y técnicas de intervención relacionados con cada modelo se sometan a […]

  • […] Para ello es necesario que todas sus teorías o modelos explicativos (que desafortunadamente son muchos, variados y en ocasiones contradictorios) así como los tratamientos y técnicas de intervención relacionados con cada modelo se sometan a […]

Leave a Reply

Siéntete libre de comentar lo que te apetezca :)