Eva tenía 52 años cuando vino a mi consulta por primera vez. Madre de dos niñas de 16 y 14 años, con un trabajo estable y separada. Eva es de esas madres que no se acuestan hasta que sus hijas estén bajo su mismo techo, de las que llama a cualquier hora para comprobar que todo está bien. Se preocupa por todo y por nada, también. No se concentraba en nada de lo que hacía, ya fuera leer artículos, focalizar su atención en el trabajo o incluso escuchar a sus amigas. Estaba constantemente pensando en el futuro y sus preocupaciones la devoraban (“¡puede pasar cualquier cosa!”). Recordemos que la preocupación es una emoción muchas veces inútil. Podéis leer sobre esto, aquí.

Preocupación

¿Qué es el trastorno de ansiedad generalizada?

Eva no tenía miedo a nada, pero temía a todo a la vez. Era una experta en preocuparse por muchas cosas pero le costaba mucho controlar estas preocupaciones.

La ansiedad en este caso no se limita a una o varias situaciones con cierta similitud entre sí, es como si siempre hubiera algo por lo que preocuparse. Esta chica hablaba constantemente de los pequeños problemas de estudio de su hija mayor,  el trabajo, tener un accidente al coger el coche, que le pasara algo a sus hijas cuando no estaban en casa, por pequeñas cosas que tenía que hacer a lo largo del día… En fin, creía firmemente en que en cualquier momento las cosas podían ir mal, que podía pasar cualquier cosa o que no se estaba haciendo lo suficiente por algo. Le resultaba casi imposible dejar de preocuparse por las pequeñas cosas que acontecen en el día a día.

Lógicamente, Eva tenía problemas para concentrarse, estaba constantemente angustiada e inquieta, de mal humor, irritable y le costaba mucho conciliar el sueño.

Centramos 8 meses de terapia en aprender sobre el trastorno y estrategias de relajación. En actividades relacionadas con cuidarse ella misma y desviar el foco de atención en otras cosas que no fueran los problemas de la vida cotidiana. Pero la clave de la terapia fue la reestructuración cognitiva y aprender a diferenciar una posibilidad de una probabilidad.

El foco de la terapia. 

Cuando una persona sufre de ansiedad generalizada parece tener un radar muy sensible para localizar todos los problemas que pueden aparecer en un momento determinado. Si bien es cierto que existen los accidentes, las violaciones y las catástrofes económicas, esto no significa que dejemos de hacer cosas por el “y si…”.

¿Qué solución adoptó Eva frente a esto? La preocupación excesiva.

La chica que aprendió a vivir el presente tuvo que enfrentarse a distinguir lo que es posible de los que es probable.

Podemos suspender un examen que llevamos bien estudiado, salir a la calle y ser atropellados y las hijas de Eva pueden salir y ser robadas. Todo es posible. Pero, ¿es probable?

No todo es probable. Muchísimas personas salen a la calle todos los días y muy pocas son atropelladas o atracadas. Generalmente, los exámenes los aprueban alumnos que los llevan mejor preparados y los suspenden los que no los llevan bien preparados. Puede ser que un alumno se ponga muy nerviosos y no pueda demostrar todo su conocimiento, pero muy pocos suspenden cuando deberían haber sacado la máxima nota.

Eva también aprendió a distinguir entre aquellas preocupaciones que podía resolver y usó las estrategias que le enseñamos en consulta. Y aprendió a actuar ante aquellas que no podía resolver enfrentándose y aceptando sus miedos.

Eva se iba a casa pensativa tras cada sesión. Al principio me enviaba emails preocupada por no hacer bien las tareas, pero estas comprobaciones de eficacia se fueron reduciendo con el tiempo. Y Eva dejó de llamar a sus hijas a cada rato, aprendió que vivir supone correr riesgos posibles pero no probables. Y una noche consiguió dormir, y a partir de esta las soñó casi todas.

Esta vez las gracias vinieron en un email inesperado de sus hijas que gracias al gran esfuerzo de Eva para superar el obstáculo que había atravesado sus días, habían dejado de sentirse culpables por preocupar constantemente a su madre.

Si quieres que te ayudemos a enfrentar y dejar de sufrir por esas preocupaciones excesivas, ponte en contacto con nosotros, podemos ayudarte. 

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