Hay cosas que vienen dadas y otras que te tienes que ganar. Las que vienen dadas cuestan menos, están ahí, las tienes porque sí, sólo por ser tú. Las que te tienes que ganar cuestan mucho y las tiene quien hace el esfuerzo de aprender.

En mi trabajo con profesionales de la educación, hay algo muy claro: la diferencia que existe entre quienes trabajan desde el Poder y quienes trabajan desde la Legitimidad.

El Poder les viene por ser “los profesionales” los que pueden decidir qué hacer con los niños/as, jóvenes y familias con las que trabajan. Ellos están un escalón por encima, lo saben, y recurren en muchas ocasiones a esta fuerza que les otorga el hecho de ser quienes deciden.

El uso del poder en la relación educativa tiene un riesgo. “Yo hago porque tú me lo dices o porque tengo miedo a que me castigues, pero no porque crea que es bueno para mí.”

De aquí se deriva una conclusión lógica: cuando la persona que utiliza ese poder no esté, hará lo que le de la gana.

Algo muy diferente nos encontramos cuando esa misma persona actúa desde la legitimidad, algo trabajado día a día, ganado a través de la escucha, el acercamiento y el respeto entre otras muchas cosas.

Legitimidad: obtener obedienciasin necesidad de recurrir a la coacción que supone la amenaza de la fuerza.

Si te has ganado la legitimidad, ese niño o esa niña entenderá que lo que le dices es por su bien, entenderán que te preocupas por ellos, interiorizarán las pautas que les das.

Ahora bien, aunque esta sea una dinámica que vemos en muchos educadores, es también una dinámica que se repite una y otra vez en toda relación, pues en muchas ocasiones recurrimos al poder para conseguir lo que queremos.

Como padre, como madre, tienes el poder de decidir y de tomar decisiones, es cierto, pero… ¿te has ganado la legitimidad, o te vale con el uso del poder?

Una relación de reconocimiento mutuo no suele estar basada en el poder, una buena relación se basa en la legitimidad, en el valor que nos damos los unos a los otros por el simple hecho de ser quienes somos.

2 Comments

  • Que términos tan diferentes y que casualidad que si los asocias van de la mano. Me ha gustado mucho esta publicación. Cosas de la vida cotidiana, pero que no se para uno a analizarlas en profundidad.
    Muchas gracias por compartir tu experiencia.

    EL DOMADOR

  • Hola Domador, pues es cierto, son cosas a las que a veces no prestamos atención… pero cuánto nos enseñan cuando las miramos con calma, verdad?
    Un saludo, y gracias a ti por formar parte de todo esto.
    🙂

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