¿Sólo los deprimidos se suicidan? Los riesgos de una falsa creencia.

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El suicidio sigue siendo, lamentablemente, un tema tabú. Pero lo que no se puede ocultar es que es la primera causa de muerte no natural en España. Según el INE en 2012 (últimos datos publicados) más de 3.500 personas se quitaron la vida, el 77% eran hombres. La sociedad no sabe cómo actuar, porque ni siquiera la administración tiene un plan nacional de prevención e intervención para el suicidio, cosa incomprensible ya que el suicidio causa 70 veces más muertes que la violencia doméstica y el doble que los accidentes de tráfico. Por si fuera poco, la asociación de investigación, prevención e intervención en el suicidio (AIPIS) advierte que las estadísticas se quedan cortas, entre otros motivos, porque muchos de los suicidios no se consuman en el acto y la muerte se produce días después registrándose así otra causa distinta.

El Suicidio, como vemos, es un problema muy complejo en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales. Arrastra con él ideas y creencias equivocadas. Las personas suelen preguntarse “¿cómo es posible?”, “¿cómo puedes querer quitarte la vida cuando lo tienes todo?”, “¿se podía haber hecho algo para evitarlo?”,etc. La incomprensión, la culpa, la vergüenza son sentimientos que suelen cargar las personas allegadas.

Antes de seguir leyendo hagamos una prueba, intenta imaginar por un instante a una persona que quiere suicidarse. ¿Cómo la visualizas? Si has imaginado a alguien profundamente deprimido, llorando desconsoladamente, y pensando una y otra vez si la vida merece la pena vivirla, estas cerca del perfil real, pero no del todo. La depresión clínica o depresión mayor es el trastorno mental que mejor predice la conducta suicida, supone un riesgo de suicidio 20 veces mayor respecto a la población general. Su incidencia es tal que la OMS asume que entre el 65-90% (según estudio y población) de los suicidios e intentos de suicidio se relacionan con algún grado de depresión.

Sin embargo, no debemos caer en la creencia de que sólo las personas con depresión se suicidan porque nos equivocaríamos de pleno y podríamos pasar por alto otros perfiles de riesgo. Las últimas investigaciones sugieren que más del 40% de las personas que se suicidan no cumplen los criterios diagnósticos de depresión mayor, y presentan otros problemas distintos. Por ejemplo, las personas que tienen trastorno bipolar tienen 15 veces más posibilidades de suicidarse, se estima que la mitad han realizado o realizarán al menos un intento a lo largo de su vida.
Las personas con esquizofrenia muestran un riesgo de suicidio 40 veces mayor que la población general y se estima que entre el 30 – 50% harán un intento de suicidio a lo largo de su vida.

Puede que llegados a este punto no te sorprenda tanto, porque claro, estos datos se refieren a personas con trastorno mental grave y esa condición, como todos sabemos, genera una gran cantidad de sufrimiento. Pero, ¿y si te dijera que los trastornos de ansiedad están asociados con mayor frecuencia de pensamientos suicidas, tentativas de suicidio y suicidio consumado? En especial la fobia social y el trastorno de pánico. Ya estaríamos hablando de un perfil más “común”, ¿no es así? También los trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa, cuadriplican el riesgo de suicidio en mujeres jóvenes.
Observa como el perfil que teníamos se empieza abrir. Si le añadimos por ejemplo que el abuso de alcohol no solamente es un factor de riesgo (6 veces mayor que en la población general) sino un factor precipitante como lo es el consumo de otras sustancias. Imagina la cantidad de personas que puede abarcar.

Lo cierto es que la mayor parte de estos problemas son comórbidos con síntomas depresivos, es decir, concurren con ellos. Pero no siempre. En el caso de pacientes con trastorno límite de personalidad (ya sea con o sin depresión) se ha observado que son el doble de propensos a intentar acabar con su vida que los pacientes con depresión.

En un estudio se estimaba que alrededor del 10% de las personas que se suicidan no tienen ningún trastorno mental diagnosticable, aunque advierten que algunas personas podrían presentar sintomatología leve de algún tipo de trastorno. Esto deja un número indeterminado de personas que cometieron lo que algunos autores han denominado “suicidio racional”. Una decisión cuidadosamente considerada para poner fin a su vida y que generalmente tiene alguna relación con una enfermedad terminal o dolores intensos o intratables.

En relación a esto, la desesperanza o la imposibilidad de escapar del malestar psicológico o emocional que genera una situación se considera mejor predictor del suicidio que la depresión. Puede ser la explicación del porqué en estos tiempos de crisis la tasa de suicidio anual ha aumentado un 11%.

Por otro lado mientras que la depresión clínica tiende a disminuir con la edad, las mayores tasas de suicidio se dan en ancianos (Según el INE, en 2012 la tasa de suicidios en personas de 80 a 84 años se situó en primer lugar, casi un 20%). Las razones de esta elevada tasa, dicen los expertos, son por una parte, el hecho de que los ancianos son personas saludablemente más débiles y tienen menos posibilidades de sobrevivir a una tentativa de suicidio. Y por otra, los intentos de suicidio que realizan las personas mayores son más graves, utilizan medios más letales que los más jóvenes.

Todo esto resalta el error de creer que el riesgo de suicidio disminuye a medida que la depresión también lo hace. Hay evidencia que apunta lo contrario, en ocasiones cuando el paciente comienza a mejorar de la depresión, paradójicamente se siente con más energía, la suficiente como para poder acabar con su vida. Este periodo es crítico, el momento en el que el paciente comienza a experimentar mejoría pero no se recupera del todo. Por lo que no podemos asumir que una persona profundamente deprimida está totalmente fuera de peligro basándonos en su estado de ánimo, aunque éste haya mejorado notablemente.

Después de todo lo comentado, quizás tengas a alguien cerca de ti que necesite ayuda. Recuerda que existen profesionales a los que puedes acudir. Te dejamos algunos datos de interés:Ayuda suicidio

Teléfono de la esperanza (24h): 902 50 00 02
Servicio de emergencias 112.
Asociación de investigación, prevención e intervención del Suicidio (AIPIS): envíales un correo a info@redaipis.org

Referencias:

– Beautrais AL, Collings SCD, Ehrhardt P (2005): Suicide Prevention: A review of evidence of risk and protective factors, and points of effective intervention. Wellington: Ministry of Health.
– Friedman, S., Jones, J. C., Chernen, L., & Barlow, D. H. (1992). Suicidal ideation and suicide attempts among patients with panic disorder: A survey of two outpatient clinics. American Journal of Psychiatry, 149, 680–685.
– Harwitz, D., & Ravizza, L. (2000). Suicide and depression. Emergency Medical Clinics of North America, 18, 263–271.
– Lillienfeld, Jay Lynn, Ruscio y Beyerstein (2010). Great Myths of Popular Psychology: Shattering Widespread Misconceptions about Human Behavoir. London: Willey – Bickwell.
– Solomon, A. (2001). The noonday demon: An atlas of depression. New York: Simon & Schuster.

Imágenes: radiojoe106.com, http://visitemosmisiones.com/noticias/noticias/proponen-asistencia-al-suicida-y-personas-en-crisis-en-misiones/

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