Lo siento, tengo un mal día

malhumor

Partimos de la base de que todos y todas tenemos derecho a tener un mal día.

Pongamos que:

Te despiertas tarde porque no te sonó el despertador y ya se te hace tarde para todo. Estás más nerviosa/o, vas con prisas y se te derrama el café; Te cambias de camiseta y sales pitando, pero, ¡mierda!, llegas al coche y… ¿las llaves del coche?, ¿y el móvil?

Vuelta a casa, cada vez estás de peor humor. Cómo ya estás malhumorado/a generas a tu alrededor reacciones más negativas que positivas, así que respondes mal a quien se cruce en tu camino, y si es de tu entorno cercano, peor aún. Semáforos en rojo, pitas… ¡arrrg, estás a punto de gritar!

En definitiva, estarán de acuerdo en que éste puede ser el comienzo de un cóctel perfecto para tener, con perdón,  un “día de mierda”.

Aunque a decir verdad, la mayor parte de las veces no es necesario que se den todos éstos factores para tener un mal día. A veces simplemente no nos despertamos de buen humor (porque hemos dormido poco, porque estamos cansados/as,  porque es Lunes, porque tuvimos un mal sueño, porque no nos sentimos satisfechos/as con algo…)

Y no olvidemos que tenemos derecho a tener un mal día,  tenemos derecho a tener una nube negra encima de nuestra cabeza que nos acompañe durante todo el día y a expresarlo, sin más, claro que sí…

La dificultad llega cuando  “un mal día” se repite a menudo, y esa nube, no nos permite realizar nuestras actividades con normalidad,  ¿Será conveniente entonces repasar nuestras estrategias de afrontamiento?

maldía

Hace tiempo leí un artículo en El Confidencial, que cuestiona los principios para poner en práctica una vida “en positivo”, lo cual me ha hecho reflexionar al respecto.

Y es que, según un estudio científico australiano, el mal humor y la tristeza tienen efectos positivos sobre nuestro bienestar, por incongruente que nos parezca.

El científico Joseph P. Forgas, de la Universidad de Nueva Gales del Sur,  ha realizado una revisión de estudios, publicada en la revista Psychological Science, en la cual hace un recorrido por las actividades y funciones que realizamos “mejor” estando tristes o de mal humor: Según el mismo, “El ser humano es una especie temperamental, y nuestros constantes cambios de humor son un instrumento que sirve para dar forma a nuestras estrategias cognitivas y emocionales”. Así pues, la tristeza o la ira, siempre que no se conviertan en algo patológico, cumplen su función, y son positivas para realizar determinado tipo de tareas.

BENEFICIOS DEL MAL HUMOR

Cito pues textualmente, dichos beneficios según ésta investigación:

1. Mejora nuestra memoria

“El mal humor hace que nos concentremos más y estemos más atentos respecto a lo que ocurre a nuestro alrededor

2. Somos más rigurosos en nuestros juicios

“A la hora de emitir un juicio sobre una situación social, o una persona, caemos en determinados sesgos que influyen sobre nuestra opinión final. La gente de buen humor tiende a ser demasiado entusiasta respecto a sus primeras impresiones, y no pone atención al resto de información que puede obtener. Esto no ocurre cuando alguien está de mal humor, pues examina toda la información concienzudamente”.

3. Nos hace menos ingenuos

“Por la misma razón por la que el mal humor nos hace ser más precisos en nuestros juicios, nos vuelve más escépticos respecto a la información que recibimos”

4. Rechazamos los estereotipos

5. Somos más perseverantes

“Estar de mal humor tiene determinados beneficios motivacionales. El self-handicapping, el proceso por el cual evitamos esfuerzos con la esperanza de eludir un posible fracaso y el consiguiente daño en la autoestima, es mucho menor en las personas pesimistas”

6. Tenemos ciertas ventajas en nuestra relación con los demás

“Aunque instintivamente podemos pensar que la gente que está de mal humor es más desagradable en su trato con otras personas, lo cierto es que es más cuidadosa, educada y atenta en sus estrategias interpersonales”

7. Somos más equitativos y más justos

“Según diversas investigaciones, un estado de ánimo positivo puede aumentar nuestro egoísmo, mientras que los estados de humor negativos hacen que seamos más equitativos en nuestros juicios y, sobre todo, más cuidadosos con las normas externas”

8. Somos más persuasivos

“La gente de mal humor es más persuasiva e influyente que la gente feliz. Dado que cuando estamos más tristes prestamos más atención a la información externa, nuestra capacidad para generar empatía crece y, con ella, nuestra capacidad de convencer a las personas para que acepten nuestro punto de vista”.

 

Marta Bravo Rojo

Psicóloga deformación profesional con multitud de inquietudes dentro y fuera de mi ámbito deformativo. Psicoinquieta, amante de los pequeños placeres.

2 Comments

  • Responder junio 18, 2014

    Salvador

    ¿Pero seguro que ese estudio es serio? Porque no me siento representado para nada. Y me parece que no es una cuestión de filtrado de mi mapa ni condicionamientos personales, creo vamos. Eso de que “la gente con mal humor presta más atención a la información, genera más empatía son más convincentes…” Será en plena batalla naval porque en circunstancias normales un ejemplo así lo que generaría es temor, rechazo y alejamiento…¿no?

    Tampoco hace estar más concentrado ni nada. En la introducción del artículo se plasmaba la imagen típica de una persona triste/malhumorada/con prisas… se le olvidaba todo, tiraba el café, genera reacciones negativas…. en fin, este estudio de ser cierto, o ha sido preparado para generar una tendencia a un público determinado, o para justificar a personas no amables/educadas/equilibradas… o tal vez ha sido escrito con ánimo provocador. No sé. ¿Quién piensa igual o diferente?

    De buen rollo eh 😉

  • Responder junio 18, 2014

    mbravo

    ¡Hola Salvador!, ¡Muchas gracias por comentar!
    Desde mi punto de vista, el estudio lo que pone de manifiesto es que la tristeza y el mal humor son funcionales para realizar determinado tipo de tareas (siempre cuando no se conviertan en algo patológico) y no debemos evitar sistemáticamente dichos estados ya que cumplen una función, lo cuál no excluye que esas tareas se puedan cumplir de manera eficaz estando de mejor humor según la persona y las circunstancias. En otro post veremos qué nos sucede cuando estamos de buen humor y afrontamos los acontecimientos de manera positiva, y ya que cada cuál decida lo que sea más beneficioso y funcional para su salud 😉
    En cuánto a si el estudio es serio o no, si quieres puedes escribirme un email y te envío el pdf del artículo original en inglés para que lo valores tú mismo, que por aquí no puedo adjuntarlo :)
    ¡Un abrazo! y que tengas un buen día 😉

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