La “felicidad” como concepto es ampliamente aceptada como bio-psico-social. Es decir,  es una noción que integra el bienestar físico, mental y social. Pero, ¿quién mide nuestro bienestar? Pues en la respuesta a esta pregunta está la clave del cómo podemos ser felices.

Nosotros, como constructores de nuestro mundo, podemos hacer y deshacer a nuestro antojo.  Esto es así porque lo que decidimos pensar determina nuestra realidad y no al revés.

Es cierto que a veces nos pasan cosas desagradables y tristes, pero la vida sigue su curso y uno tiene dos opciones: salir fortalecido de ella o perderse en el camino.

Por tanto, no podemos desaprovechar ninguna situación por muy mala que sea para sentarnos y reflexionar. Basta con hacerse tres preguntas: ¿puedo cambiar algo de la situación?, ¿qué puedo aprender acerca de ésta?, y ¿qué puedo pensar con respecto a ella que me haga sentir mejor?

Al fin y al cabo, la mejor manera de afrontar una realidad es planteándola como un reto. Primero porque nos motivará a hacerle frente. La segunda razón tiene que ver con nuestro potencial. Los desafíos nos hacen desplegar nuestras mejores habilidades. Y la tercera cuestión está relacionada con el aprendizaje. Si alguna de nuestras destrezas falla, aprendemos otra nueva que la supla. Por otro lado, si el fallo está en la resolución  del problema creamos nuevas conexiones neuronales, aprendiendo así de nuestros errores.

Somos cada uno de nosotros los que tenemos el gran poder de decidir si nuestra vida es “muy buena”, “buena”, regular”, “mala” o “muy mala”. Esto último si decidimos puntuarla en una escala tipo Likert.

9 Comments

  • Estoy totalmente de acuerdo contigo, sobre todo en la parte del aprendizaje, muchas veces volvemos a cometer los mismos errores y no aprendemos de ellos, supongo que cada individuo no tiene las mismas capacidades para evolucionar como persona, también me gustaría que me explicaras, por que hay tanta gente que elige a sus parejas muy similares a otras anteriores, me refiero, forma de ser, físico, etc.

    • ¡Hola Mónica!

      Gracias por tu comentario. En el próximo post, y ya que has inaugurado la zona de comentarios, hablaré acerca de lo que me planteas 🙂 Y por supuesto, se aceptan más sugerencias.

  • Me ha encantado tu post y también estoy de acuerdo al cien por cien. Espero que a partir de ahora tengamos en este blog el espacio para que nuestros cerebros no patinen tanto 😉 BS!

  • La clásica pregunta: ¿Lloramos porque estamos tristes o estamos tristes porque lloramos? Al final parece que todo es una cuestión de actitud y de cómo asimilamos nuestra realidad. ¡Un beso!

  • Primita tu blog es mas serio que el mio te vas a reir cuando lo veas jajaja
    pero bueno aver si sigiendo tus consejos consigo ser mas feliz 🙂 aunq la verdad es que no me quejo jajaja
    nos vemos en casa de abuela!! un beso!

  • Me han dejado este comentario en el facebook y me parece una reflexión muy interesante; os la dejo por aquí:

    Frachu Sueña:
    “ea! que guay! pienso en la afirmación que haces: “lo que decidimos pensar determina nuestra realidad” es buenísima… me planteo que no todo el mundo tiene la capacidad de tal abstracción y simplemente se deja llevar por la marea común… no se si me explico. El decidir pensar es requiere un estado de conciencia que no todo el mundo es capaz… normalmente se piensa y punto.. quizás esta sea una de las labores del psicologo…
    Un abrazo niña y se me olvida enseñarte a tocar la guitarra!”

  • Tendremos que llenarnos de estrategias de afrontamiento. Yo quiero un post de esto, ya sabemos que una cosa deriva en otra…

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