Si te ríes, los demás se reirán contigo. ¿Por qué?

¿Por qué una persona repite las emociones de otra con tanta facilidad? Parece que las emociones humanas son altamente contagiosas. Es muy corriente ver a una persona riéndose y a otra compartiendo su risa. Según una investigación de la Universidad de Aalto de Finlandia la explicación se encuentra en que las emociones fuertes sincronizan la actividad cerebral de los distintos individuos.

Así, con frecuencia cuando vemos expresiones emocionales como una sonrisa o incluso una risa se desencadena una respuesta emocional correspondiente en quién lo observa. Esto podría ser un elemento básico de la interacción social: sincronizar un estado emocional común en todos los miembros de un grupo cuyo cerebro procesa lo que ve de manera similar.

Los investigadores finlandeses midieron la actividad cerebral con imágenes de resonancia magnética funcional mientras los participantes observaban películas agradables, neutras y desagradables. Los resultados mostraron algo sorprendente. Parecía que las emociones fuertes y desagradables sincronizaban las redes de procesamiento de las emociones de las regiones frontal y línea media del cerebro de los participantes. Por otro lado, las películas molestas sincronizaban la actividad de las redes cerebrales que soportan la visión, la atención y el sentido del tacto.

Según el profesor Lauri Nummenmaa de la Universidad Aalto:

“Compartir otros estados emocionales proporciona a los observadores un marco neural y somatosensorial que facilita la comprensión de las intenciones y acciones de los demás. Y es esto mismo lo que permite sintonizar con ellos. Tal ajuste automático facilita la interacción social y los procesos de grupo.

Los resultados no solo tienen implicaciones importantes para los actuales modelos neuronales de las emociones humanas y el comportamiento del grupo, sino también para profundizar en nuestra comprensión de los trastornos mentales que implican el procesamiento socioemocional anormal”.

Risa contagiosa

El estudio del que hablábamos recuerda a otro hecho por los investigadores de la University College (UCL) y del Imperial College de Londres, publicado en la revista Journal of Neuroscience en 2007.  Mostraron que existía un posible mecanismo para la risa contagiosa. Así, los sonidos positivos como la risa desencadenan una respuesta en el área del cerebro del que escucha que se activa cuando sonreímos y prepara los músculos faciales para reír.

La Dra. Sophie Scott, investigadora senior del Instituto de Neurociencia Cognitiva , afirma :

“Parece que es absolutamente cierto que si ríes, el mundo reirá contigo. Sabemos desde hace algún tiempo que cuando estamos hablando con alguien imitamos su comportamiento, copiamos las palabras que usa nuestro interlocutor e imitamos sus gestos . Ahora hemos demostrado que esto mismo se aplica a la risa también – al menos a nivel cerebral” .

Los investigadores midieron las respuestas cerebrales de sus participantes mediante un escáner de fMRI mientras les ponían sonidos positivos (risa o triunfo, por ejemplo) y otros desagradables (como un grito o el sonido de la acción de vomitar). La escucha provocó una respuesta en la región cortical premotora del cerebro. esta región es la que prepara nuestros músculos faciales para responder a las acciones de los demás. Sorprendentemente, la respuesta fue mayor para los sonidos positivos, lo que sugiere que estos son más contagiosos que los ejemplos negativos. Estos resultados explicarían por qué respondemos a la risa de sonriendo de forma involuntaria o riendo también.

Sophie Scott comenta:

“Por lo general nos encontramos con emociones positivas, como la risa, en situaciones de grupo, ya sea viendo un programa de humor con la familia o un partido de fútbol con amigos. Esta respuesta en el cerebro, que nos obliga a sonreír o reír, proporciona una manera de reflejar el comportamiento de los demás, ayudándonos a interactuar socialmente. Y esto podría desempeñar un papel importante en la construcción de fuertes lazos entre los individuos de un grupo. ”

 

Referencias:

Emotions promote social interaction by synchronizing brain activity across individuals.

Study: Laughter really is contagious

Laugh and the world will laugh with you: Why the brain just can´t help itself

 

Tais Pérez

Psicóloga sanitaria. Máster en Psicología Clínica y de la Salud con amplia experiencia en evaluación, diagnóstico y tratamientos de problemas y trastornos psicológicos.

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