¿Por qué llevar una vida ecológicamente sostenible hará que te sientas mejor?

En la actualidad, las palabras “desarrollo sostenible” se han convertido en un “cliché” para muchas personas. Algo que solamente está de moda pero que carece de sentido real, de ser capaz de aportar ideas que generen cambios y transformaciones en la sociedad. Pero por suerte, para para otros miles de personas se ha convertido en un estilo de vida, un estilo, en el que la ecología y sostenibilidad son las bases.

Este “nuevo paradigma ecológico” da alta prioridad a la protección de las condiciones ecológicas que soportan la vida, la limitación del consumo de recursos y emisión de los contaminantes y control de residuos, para la consecución de protección del medio ambiente. Este marco se inserta en el concepto de desarrollo sostenible, el cual hace hincapié de manera directa en desarrollar políticas que satisfacen las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras. “El desarrollo sostenible es una estrategia de promoción simultánea de paz, desarrollo humano y conservación de los recursos del entorno, desde la perspectiva de la equidad y la sostenibilidad” Bermejo y García (2000).

Vida Ecológicamente Sostenible

Pero, ¿qué significa llevar una vida ecológicamente sostenible? ¿qué beneficios nos aporta?

Este nuevo planteamiento tiene un efecto directo en la adopción de una nueva vida, basada en un estilo de creencias y valores proambientales. Estas creencias, generan cambios en los hábitos y comportamientos de las personas como puede ser la colaboración del reciclaje, consumo más equilibrado de los suministros energéticos, reutilización de materiales, etc. Este proceso se internalizada como algo propio, como un valor, que nos hace consecuente en nuestra creencia y nos hace actuar con consonancia.

Los beneficios reales del modo de vida ecologista pueden ser difíciles de percibir porque no tiene un efecto inmediato y visible a corto plazo, pero las consecuencias positivas existen. Algunas de ellas son:

  • Favorece tu salud: adoptar hábitos ecológicos y vivir de una manera sostenible mejora tu bienestar. Por ejemplo, con el consumo de productos ecológicos y locales colaboras en la producción de un mercado que aprovecha los recursos naturales sin recurrir a productos químicos. De esta forma se consiguen alimentos más naturales, sanos y nutritivos que repercuten directamente en tu salud.
  • Saludable para tus emociones: interiorizar hábitos ecológicos como estilo de vida hará que te sientas mejor ya que actúas de manera coherente con el medio en el que vives.
  • Ayudas al planeta: tomas parte activa hacia un cambio de protección del mundo para las próximas generaciones.
  • Ejemplo de vida: demuestras que te importa no sólo tu bienestar, sino el del resto de la comunidad.

Como conclusión, llevar un estilo de vida ecológicamente sostenible, no sólo aporta beneficios al planeta en el que vivimos, sino que además nos aporta beneficios psicológicos y saludables. Amérigo, García y Sánchez (2012).

¿Qué puedes hacer para frenar el cambio climático?

Aunque parezca que el cambio climático es cosa de otros como son las grandes empresas. Hay formas con las que tú, de manera básica, puedes ayudar y poner de tu parte para mitigar tu huella ¿Cómo? Disminuyendo tus desperdicios, los excesos y optimizando el uso de los recursos.

A continuación, te proponemos algunas acciones que favorecerán a frenar este cambio:

  • Consumir productos locales: no sólo favoreces al desarrollo del mercado local, sino ayudas a reducir la huella del CO2 porque el recorrido que hace el producto es menor.
  • Disminuir el uso del automóvil: los informes emitidos por la UNESCO, WWF, Greenpeace, entre otras entidades son contundentes. Un uso moderado del coche y utilizar medios alternativos como son el uso de bicicleta, transporte público o ir caminando, hará que se reduzca hasta media tonelada tus emisiones anuales de CO2 a la atmósfera.
  • Reducir el consumo de agua: el agua es un bien escaso y valioso. Pequeñas acciones como cerrar el grifo al lavarte los dientes o afeitarte, ducharte en vez de bañarte, llenar la lavadora, etc., harán que se reduzca de manera considerable el consumo.
  • Recicla: Puedes ahorrar más de 730 kilos de CO2 al año al reciclar la mitad de la basura que se produce en casa. Distribuye los envases por categorías, orgánico, plástico, vidrio y papel.
  • Reducir el consumo de la energía eléctrica: apaga las luces de las habitaciones en la que no te encuentres, desconecta los aparatos eléctricos cuando no estén siendo utilizados, usa bombillas de bajo consumo.
  • Planta un ÁRBOL: además de tener la propiedad de absorber del aire el CO2, brindan otros importantes servicios ambientales como ser refugio y alimento para insectos y aves, purifican el aire de las ciudades, etc.

teanimas

BIBLIOGRAFÍA DE INTERES

  • Hacia un futuro europeo sostenible. (2016) España.
  • Greenpeace España. Cambio Climático. ¿Qué puedes hacer tú?
  • Amérigo, M., García, J.A. y Sánchez, T. Actitudes y comportamiento hacia el medio ambiente natural. Salud medioambiental y bienestar emocional. (2012). Universidad de Castilla-La Mancha, Toledo, España
  • Mugai, M.A. y Novo, M. El desarrollo sostenible como eje funfamentante de la educación ambiental. Cátedra UNESCO de la Educación Ambiental y Desarrollo Sostenible. UNED.
  • López, M.J. La calidad de vida subjetiva y su relación con las experiencias recreativas en los espacios naturales. (2007). Universidad Nacional Mar de Plata.

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