En la sociedad actual, la obsesión moderna por la perfección del cuerpo ha originado unos hábitos y modelos alimentarios que han provocado un importante impacto en el vínculo cuerpo-alimentación y en los valores estéticos corporales, lo cual ha estimulado la obsesión por un bajo peso y la tendencia a querer alcanzar una figura delgada idealizada, lo que conlleva, en algunos casos, el desarrollo de conductas de riesgo, favoreciendo de esta forma el surgimiento de Trastornos de la Conducta Alimentaria (Saucedo-Molina y Unikel, 2012).

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son el resultado de una compleja combinación de factores genéticos, biológicos, psicológicos, y sociales. Generalmente aparecen durante la adolescencia o adultez temprana, pero a día de hoy nos encontramos con más casos diagnosticados en la niñez y adultez avanzada. Las alteraciones en el comportamiento, las actitudes hacia la comida y su ingesta, se asocian a una preocupación intensa por el peso y la imagen corporal. Dando lugar a un estado perjudicial de salud y nutrición, que predispone a las personas a la desnutrición o a la obesidad y se relaciona con baja calidad de vida, baja autoestima, soledad, sentimientos de insuficiencia, etc., y otras enfermedades asociadas como son la depresión y ansiedad.

¿Cuáles son los trastornos de la conducta alimentaria?

Los trastornos alimentarios más comunes son la Anorexia nerviosa y la Bulimia nerviosa, más conocidas como “anorexia” y “bulimia”. Ambos trastornos están caracterizados por desordenes severos el comportamiento alimentario. La característica mas sobresaliente de la anorexia nerviosa es la búsqueda de la delgadez que lleva a la persona a restringir la ingesta energética, mientras que la bulimia se caracteriza por episodios recurrentes de alimentación excesiva, seguido de comportamientos compensatorios anormales tales como el vómito autoinducido (Walsh, 2001).

Desde hace unos años se puede observar como otros trastornos alimentarios como son el trastorno de evitación o restricción de alimentos y el trastorno por atracón se están volviendo más comunes en nuestra sociedad. El Trastorno por Atracón se caracteriza por episodios repetidos de alimentación excesiva similares a los de la bulimia en ausencia de comportamiento compensatorio. Y en el Trastorno de Evitación/Restricción de la ingesta existe una falta de interés aparente por comer o alimentarse, a causa de las características físicas de los alimentos como pueden ser su textura, sabor, olor, color, etc. Que pone de manifiesto el fracaso persistente para cumplir las adecuadas necesidades nutritivas y/o energéticas.

¿Cuáles son los factores de riesgo asociados?

A día de hoy no existe un consenso de cuales son los factores determinantes de estos trastornos y el papel del medio ambiente, pero si existen tres grandes dimensiones (factores biológicos, socioculturales y psicológicos) que prestan especial atención en la investigación científica. Entre ellos destacamos:

  • Factores biológicos: entre ellos estudiados para explicar los trastornos de conducta alimentaria encontramos los factores genéticos, el papel de la pubertad y el sobrepeso y obesidad.
  • Factores socio-culturales: siendo muy importante las presiones socio-culturales sobre el peso, la influencia de los medios de comunicación, la influencia de las relaciones interpersonales y los aspectos transculturales.
  • Factores psicológicos: los más destacados son la preocupación por el peso, la internalización del ideal de delgadez, la importancia de la insatisfacción con la imagen corporal, comportamiento inadecuado para bajar de peso (dieta), baja autoestima y el afecto negativo.

Podemos concluir que las posibles causas de los trastornos de conducta alimentaria incluyen una variedad de factores que sugieren la interacción entre aspectos socioculturales que fomentan la insatisfacción con la imagen corporal, variables familiares y, sobre todo, factores de riesgo individuales como: antecedentes de obesidad, afecto negativo, rasgos de personalidad como la necesidad de control o seguir dietas.

Si crees que puedes estar cursando alguno de los trastornos anteriormente descritos, no dudes en consultarnos, estaremos encantados de atenderte. Desde la terapia cognitivo-conductual no solo te ayudaremos a cambiar tus hábitos alimentarios, sino a cambiar tus creencias y actitudes hacia la dieta, el peso y la figura. Es decir, cambiar lo que estos conceptos significan para ti.

BIBLIOGRAFIA

American Psychiatric Association (APA). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (5th ed.) . Washington, DC. 2013.

Castejón Martínez, M., Berengüí Gil, R. y Garcés de los Fayos Ruiz, E. (2016). Relación del índice de masa corporal, percepción de peso y variables relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria en estudiantes universitarios. Nutrición Clínica, 36(1):54-63.

Portela de Santana, M. L., da Costa Ribeiro Junior, H., Mora Giral, M., y Raich, R. (2012). La epidemiología y los factores de riesgo de los trastornos alimentarios en la adolescencia: una revisión. Nutrición Hospitalaria, 27(2), 391-401.

Marín B., V. (2002). Trastornos de la conducta alimentaria en escolares y adolescentes. Revista chilena de nutrición, 29 (2), 86-91

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