Aprende a tolerar la frustración

Son numerosas las veces que a todos y todas no nos salen las cosas cómo nos hubiera gustado, bien por factores que se escapan a nuestro control, o bien porque no hemos aplicado las estrategias adecuadas para conseguir nuestro objetivo.
En cualquier caso, cuando algo no sale cómo nosotros/as nos imaginábamos se desencadena en nuestro interior una sensación de malestar, “de culpa”, de bloqueo, de rabia o de incompetencia.
¿Quién no se ha sentido frustrado/a en algún momento de su vida?

El hecho de perder una partida (¡no!, ya me ganó otra vez), ir más despacio qué el resto del grupo en una carrera (“siempre me quedo atrás”), hacer una tortilla española y que te quede completamente desecha  (“no les va a gustar”), permanecer en una cola durante media hora (“me tenía que pasar a mi”), suspender un examen (no sirvo para esto), y un larguísimo etcétera, puede resultar frustrante o muy frustrante según la persona y las circunstancias.

De hecho, es posible que algunas personas se sientan “frustradas” frecuentemente en su reiterado intento de “hacer las cosas bien”. Nos sucede a todos/as por lo que he decidido realizar un análisis sobre las estrategias que podemos usar para ser más resistentes a la misma.

Por tanto, ¿Qué es la Frustración? Podría definirse de la siguiente manera:

Cuándo existe un impulso, un deseo, y la persona no es capaz de satisfacerlo, aparece entonces lo que en psicología llamamos frustración, que se manifiesta como un estado de vacío o de “anhelo“.

Como bien sabemos, a lo largo de la madurez, nos encontramos numerosos obstáculos que impiden o dificultan nuestros deseos o impulsos.

Podría decirse que un nivel óptimo de madurez, se consigue cuándo asumimos nuestras limitaciones, cuándo sabemos convivir con las frustraciones producidas ante determinados acontecimientos, y cuándo nuestras metas y objetivos se asientan sobre un plano real, relegando nuestras fantasías al campo de “ensoñación” y sabiendo en todo momento, que no formamos parte del “Olimpo de los dioses”.

Todo ello, tal y  he comentado en otros post (véase la influencia de las expectativas o el juego de la desilusión), está directamente relacionado con nuestras expectativas de respuesta sobre un acontecimiento determinado.

La mayor parte de las veces, si nuestras expectativas de respuesta sobre dicho acontecimiento son positivas, (tal y como expresa Merton) el resultado será positivo (y a la inversa).

Pero asimismo, existe la posibilidad de que nuestras expectativas y las de los otros fueran positivas, pero finalmente, el resultado sea negativo. ¿Qué hacemos entonces?

Las causas de que éste resultado sea negativo, pueden ser:

  • Intrapersonales: que el resultado sea producto de la aplicación de nuestras propias estrategias, para conseguir un resultado.
  • Factores externos: factores que se escapan a nuestro control (lo que en psicología se entiende por variables extrañas).

Cualquiera que sea el caso, y para mitigar la frustración que ello te pueda causar, puedes seguir las siguientes pautas:

Identificar el CICLO DE EMOCIÓN  que desencadena el acontecimiento frustrante, y separar sus componentes.

  • fisiológico: latido más acelerado, dolor de cabeza, mandíbula apretada, sudor, etc.
  • cognitivo: “vaya mierda”, “otra vez lo de siempre”, “no vale la pena”, “siempre es igual”, “soy un desastre”
  • actitudinal: En éste punto se pueden dar los dos extremos;

–        Pasividad, bloqueo e incapacidad de actuación, (síntomas de “indefensión aprendida” que se abordarán en otro momento), “no decir nada”, “no hacer nada”, etc.

–        Rabia, ira y enfado, que pueden llevar al individuo a tener comportamientos destructivos consigo mismo y con los demás. Es decir: “tocar la pita”, “gritar”, “insultar”, , “meterse en una pelea”,” “enzarzarse en una discusión” , etc.

1)     Identificar nuestras ESTRATEGIAS DE RESOLUCIÓN

 Reflexiona sobre las estrategias que utilizas habitualmente para abordar aquellas situaciones frustrantes que se repitan con frecuencia en tu vida. Identifica que factores dependen sólo de ti, y que factores se escapan a tu control.

Si tus expectativas son positivas, y el resultado es reiteradamente negativo, es posible que debas cambiar de estrategia. 

2)     Elaborar un listado con el CAMBIO DE ESTRATEGIAS.

No sólo es necesario que identifiques las estrategias por las que vas a cambiar las erróneas, sino que deberás ponerlo en marcha ante la mínima situación frustrante que se preste, por “tonta” que te parezca.

3)     Aplicar un LENGUAJE POSITIVO hacia nosotros y hacia los demás. Ello incrementará nuestro bienestar y nuestra autoestima, al mismo tiempo que disminuirá el efecto negativo que el acontecimiento frustrante nos ha producido.

4)     Recordar nuestros PUNTOS FUERTES. Visualizar los éxitos y logros que hemos obtenido hasta el momento y darles la importancia que se merecen.

5)     Escribir aquellas COSAS QUE NOS HACEN SENTIR BIEN.

Es importante recordar qué cosas nos hacen sentir bien, e incluirlas en nuestra planificación semanal siempre y cuando sea posible (bailar y cantar mientras recoges la casa, pasear en bicicleta o a pie, hablar y compartir con tus amigos/as cercanas/os, tomar decisiones, estar informado/a de la actualidad, practicar la relajación -en sus múltiples formas-, etc)

Si se trata de viajar, por ejemplo, inclúyelo en tu planificación anual. La frustración de no hacerlo siempre que quieras la podrás solventar con aquellas otras cosas que también te guste hacer y si puedas realizar cuándo que quieras 😉

 

“Amarse a sí mismo, es el comienzo de una aventura que dura toda la vida”. Óscar Wilde.

Marta Bravo Rojo

Psicóloga deformación profesional con multitud de inquietudes dentro y fuera de mi ámbito deformativo. Psicoinquieta, amante de los pequeños placeres.

1 Comment

  • Responder junio 19, 2014

    Berenice XD

    Me encanta leer sus artículos, realmente aprendo mucho sobre ellos, y sobre todo me son útiles para comprenderme mejor… me gustaría saber si en alguno de sus artículos hablan sobre la “indefensión aprendida”… es un tema que me gustaría leer realmente, ya que últimamente me conduzco de esta manera, no solía ser así, solía ser más bien impulsiva, y bueno me gustaría comprender más este tema.

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