Todo le sienta mal, todo le disgusta, todo le decepciona y nada le satisface

Sensible

Vivimos en un mundo inmensamente poblado y esto nos obliga a relacionarnos con muchas personas diariamente. Cada una de ellas tiene sus valores, su propia visión del mundo, una manera de comportarse y de reaccionar ante los estímulos de la vida. En fin, todo aquello que nos hace ser distintos. Es por tanto algo completamente normal que las interacciones sociales a veces sean difíciles y que de vez en cuando hayan roces. Esta dificultad se hace aún mayor cuando interactuamos con personas hipersensibles.

Este 15-20% de la población se conoce como Personas Altamente Sensibles (PAS). Y es que, a los psicólogos nos encanta ponerle nombre a todo. Parece que si no lo hacemos nuestra profesión es menos valiosa pero este es otro tema. Si crees que eres hipersensible y aún no lo sabías, ya tienes una etiqueta.

Cuando hablamos de personas altamente sensibles (PAS) nos referimos a personas que se muestran susceptibles más días al año que la población general.

¿Cómo son las personas susceptibles?

Son personas con la que tienes que estar a cada segundo midiendo tus palabras y tu forma de actuar por si se enfadan. El “por si” se adueña de tu cabeza y te roba la libertad de interactuar con ellas. Todos conocemos a alguien que interpreta cualquier cosa como un ataque y vive sumando ofensas.  Una opinión o incluso una mirada bastan para empezar a disparar. Tienen además la capacidad de transformar una conversación banal en una batalla.

Pero no solo sufren los que interactúan con ellas, las personas suceptibles también sufren. Suelen tener alta reactividad emocional, enamorándose y desengañándose con la misma facilidad. Pierden amistades intentando conservarlas. Son desconfiadas y reaccionan con agresividad ante casi cualquier estímulo. Tienen una autoestima baja y están siempre pendiente de la opinión que tienen los demás, o peor aún, de lo que creen que los demás opinan de ellas.

Son hipersensibles a la crítica y echan la culpa de sus fracaso a los demás. Tienen miedo exagerado a equivocarse lo que los lleva a una indecisión crónica, a ser esclavos de su propia exigencia. Suelen acusar y condenar conductas que no son subjetivamente malas sintiendo cierta culpabilidad neurótica. Esta culpabilidad los lleva a exagerar los errores y lamentarlos indefinidamente.

Ventajas de ser una Persona Altamente Sensible

Ser sensible no es ni bueno ni malo. Si creemos que somos muy sensibles debemos reconducir esta característica propia para sacarle provecho. De esta manera será más fácil captar matices que para otras personas pasan desapercibidas, tener mayor conciencia emocional (muchos artistas han pintado obras maestras apoyados en esta virtud) y además, la alta sensibilidad propicia la creatividad y una mayor empatía.

Todos tenemos días malos

Aunque tengas la suerte de que no te cuelguen la etiqueta de PAS, todos tenemos días malos en los que saltamos con mayor facilidad a la primera de cambio. Estos enfados que luego cuesta tanto reparar tienen consecuencias no solo a nivel psicológico sino también físico:

• Subida de la presión arterial.

• Acidez estomacal.

• Exceso de adrenalina.

• Insomnio.

Si tenemos un día malo y el asunto no necesita ser resuelto inmediatamente nos haremos un favor, y sobre todo haremos un favor a los demás, dejando reposar la cuestión hasta el día siguiente. Guarda el correo electrónico, el mensaje de whatsapp o cualquier forma de comunicación con el otro en la carpeta de borradores para revisarlo más tarde.

“Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil; pero enfadarse con la persona adecuada, en la medida correcta, en el momento oportuno, con el conveniente propósito y de la forma apropiada, eso ya no es tan fácil”. Aristóteles- El arte de la retórica.

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