La buena educación

Lengua, inglés, francés, matemáticas, filosofía, literatura, historia, ciencias… Jamás se me ocurriría negar la importancia del aprendizaje de estas materias, aunque sí podría criticar con fuerza que se dejara de lado otro tipo de educación; la educación de las emociones, la educación relacional: la educación de los afectos.

Entre éstos, la sexualidad, ese instinto que tarde o temprano aparece y que puede ser una fuente de placeres o una fuente de castigos. De la calidad de la educación sexual ofrecida en la infancia dependerá que sea de un tipo o de otro.

Como bien explica Javier Gómez en su artículo Familia y educación sexual, la sexualidad ha sido siempre una dimensión humana muy maltratada. “En una sociedad que la ha castigado a un lugar secundario y oculto, aparece desdibujada, tabuizada, mitificada, muchas veces prohibida y otras veces temida. Nos encontramos así ante una situación en la que la evolución y desarrollo de la sexualidad se desarrolla en un medio poco natural, basado casi siempre en el ocultamiento y el miedo respecto a la sexualidad infantil y adolescente.”

Durante la infancia y la adolescencia los niños y las niñas deben comportarse como se espera de ellos, en base a lo que el grupo espera, bien como hombre, bien como mujer. Pero, ¿cómo podemos lograr personas sexualmente sanas? Con una sexualidad basada en el afecto, el respeto y el amor propio.

 

Veamos algunos puntos relevantes remarcados por este autor.

La salud sexual va a depender de la historia afectiva de cada persona. El afecto, la vinculación y la interacción es decisiva. Nos apoyamos en la teoría de la vinculación afectiva para indicar que de esta dependen, entre otras cosas, la seguridad básica y el contacto físico. En la medida en que la vinculación con las personas (figuras de apego) sean adecuadas, los vínculos que se formen con otras personas en el futuro serán más naturales, más seguros, es decir, habrá menos riesgo de vinculaciones ansiosas o dificultades de vinculación.

 

1)     Educar sexualemente consistirá en crear un ambiente en el cual las necesidades de vinculación afectiva del niño sean adecuadamente satisfechas en cuanto a la interacción, el contacto y la comunicación.

2)     Es importante favorecer y transmitir contenidos que tengan que ver con la sexualidad, de forma y con connotaciones positivas. Es importante tener en cuenta el cuerpo, valorarlo como algo importante, considerando los genitales como una parte más del cuerpo, no como algo sucio, indigno o sucio. Es importante contestar las preguntas del niño o de la niña con la máxima naturalidad

 

 

Lo complicado llega cuando a las personas que no han recibido una buena educación sexual les llega el momento de convertirse en “educadores”. Hay algunas personas a las que les puede resultar complicado mantener algunas conversaciones con sus hijos e hijas, pero debemos encontrar la forma de hacerlo.

 

¿Qué dicen quienes más saben?

Estas son las respuestas de una Psicóloga Especialista en Educación Sexual* a algunas preguntas relacionadas con el tema.

 

¿Para qué queremos hacer Educación sexual?, ¿cuáles son los objetivos?

El objetivo es que nuestros hijos e hijas aprendan a CONOCERSE, aprendan a ACEPTARSE y aprendan a EXPRESAR su erótica de modo que sean FELICES. Esta frase tiene mucha miga.
1. Que aprendan a conocerse: significa algo más que conocer qué es la menstruación o las poluciones nocturnas. Implica conocer cómo somos y cómo funcionamos. Cómo reaccionamos ante las cosas, qué emociones tenemos y cómo las expresamos… También incluye conocer a los demás, y no sólo a los del sexo contrario sino conocer más del mío propio.
2. Que aprendan a aceptarse: que estén a gusto con su cuerpo y su forma de ser y actuar. Debemos contribuir a que estén contentos de cómo son, que estén a gusto consigo mismos. Que sientan que no hay nadie mejor o peor que ellos o que ellas en este aspecto. Que en sexualidad todo el mundo es único y peculiar y que todos los hombres son verdaderos hombres y todas las mujeres verdaderas mujeres.
3. Hay muchas formas de expresar nuestros deseos y el afecto: palabras, miradas, abrazos, caricias, achuchones, halagos, mordisquitos. La erótica va variando a lo largo de las etapas de la vida. El coito es una forma más de expresar nuestros deseos, pero no la única.
4. Que sean felices: puede parecer un objetivo ambicioso, pero creo que como padres y madres, no podemos, ni queremos aspirar a menos.

 

¿En qué pueden equivocarse los padres y las madres a la hora de hablar de sexualidad?

Para hacer educación sexual de calidad desde el papel de la familia no hay que ser sexólogos o sexólogas. Nos pasa que no somos expertos en nutrición, seguridad vial, economía, sin embargo sabemos que no es algo que sea ajeno y podemos aportar nuestra experiencia y conocimiento. ¿Por qué con la sexualidad ha de ser distinto? En Educación Sexual, como en todo lo que atañe a la infancia y adolescencia,  los padres y madres tienen que saber que también se puede pedir ayuda, y cualquier duda que les inquiete en relación al desarrollo sexual de los peques, puede ser abordado en consulta con un psicólogo o psicóloga especializado en estos temas, para despejar dudas, quitar miedos y ajustar expectativas sobre lo que es o no un problema.
El principal error que pueden cometer los padres y madres es interpretar con ojos de adulto las manifestaciones infantiles de la sexualidad. La sexualidad infantil está poco diferenciada y poco organizada con relación a la de la persona adulta. No hay unas sensaciones estrictamente eróticas como en la persona adulta. Ni es una sexualidad centrada en lo genital y en la procreación, por supuesto.

 

¿Qué debemos tener en cuenta?

Hay que tener en cuenta LOS SIGNIFICADOS que ponemos los adultos en los comportamientos. Para un hombre o una mujer, las conductas son lo que son, y también el significado que se deposita en ellas: deseo, atracción, expectativas, compromiso, amor, lealtad, placeres, entrega, pasión… En cualquier caso, todas estas palabras y sus conceptos son demasiado grandes para un niño o una niña, sus “significados” no van por ahí.

 

¿Podemos verlo más claro con un ejemplo?

Imaginemos una madre o un padre que tiene la costumbre de masajear a su bebé tras el baño. Lo hace con todo mimo y cariño, y el bebé disfruta. Todo va bien hasta que un día la persona adulta observa como los genitales del niño responden a la estimulación con una erección (con la niña también puede suceder, pero la erección del clítoris puede pasar desapercibida). Pues bien, si este padre o esta madre deposita “significados” adultos, interpreta lo sucedido como excitación sexual, es probable que deje de masajear a su bebé. No querrá provocar excitación y mucho menos dar lugar a malos entendidos. La realidad es que los genitales del bebé niño o niña están inervados, que tienen sensibilidad y capacidad para transmitir sensaciones agradables, que pueden responder ¡de manera mecánica! a ciertos estímulos. Pero de ahí a considerar que hay algo parecido a la erótica adulta, va un abismo.
¡Ah!,  y qué ningún padre o madre piense que hablar de sexualidad entre ellos y con sus hijos e hijas, les va a incitar a la actividad sexual, sino que van a aprender a reflexionar sobre ella, a conocerse, respetarse y respetar a los demás.

 

¿Qué es lo que no debe faltar en una buena educación sexual?
Como en un buen guiso, que se hace “a fuego lento”, estos podrían ser los ingredientes que no deben faltar:
– Reconocer y expresar emociones: pego, cariño, afecto… hay muchas formas de demostrarlo.
– Hablar de sexualidad como algo cotidiano. Y mostrar disponibilidad para el diálogo.
– Naturalidad, autenticidad. Hay tantas sexualidades como personas. Respeto.
– Asumir que somos modelos de comportamiento, referentes para nuestros hijos e hijas.
– Saber que educamos generando valores, actitudes… y preparamos para futuras etapas, porque la construcción de la persona empieza en el nacimiento y continua a lo largo de toda la vida. Es recomendable pensar y compartir en pareja y/o con otros adultos sobre nuestra concepción de la sexualidad, nuestras dudas, nuestros miedos.

 

 

Entrevista adaptada a Mónica Poblador, especialista en Educación Sexual del gabinete Álava-Reyes Consultores para GuiaInfantil.com.

 

Laura López-Molina

Psicóloga y coach certificada, experta en gestión de conflictos. Inventora de la Teoría de los tiempos óptimos (porque mojar galletas en leche es todo un arte).

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